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Los Sindicatos (II)


El caso de España es muy original, porque durante el franquismo existían unos sindicatos oficialistas a los que todos trabajadores estaban obligados a pertenecer, bien es verdad que sin pagar cuota alguna y aunque estaban liderados por el ala más social del régimen (los falangistas), cuando el Generalísimo Franco tomaba cualquier decisión sin contar con ellos, casi nunca protestaban, excepto en un periódico que controlaban, vespertino y muy divertido, llamado Pueblo.

Fue durante el franquismo y con estos sindicatos cuando se consiguieron el 95 % de los derechos de los trabajadores. De estos sindicatos llamados “verticales” y de algunas organizaciones fundadas por la Iglesia Católica (JOC y HOAC) han salido la mayoría de los dirigentes y cargos sindicales de UGT (unión general de trabajadores) y CCOO (comisiones obreras), que socialista y comunista, respectivamente, dicen representar a la clase trabajadora española.

Pero yo hoy le voy a contar la verdad: Sólo el 10% de la población activa española está afiliada a los dos sindicatos; entre los dos tiene 350,000 liberados, que son unos señores que cobran de las empresas sin trabajar y así poder tiempo para defender los supuestos sagrados derechos de los trabajadores; sus máximos dirigentes tiene sueldos millonarios, coches de importación con chófer, nula formación universitaria y un escaso repertorio verbal que viene a ser: pueblo, democracia, trabajadores, derechos, concertación, huelga, movilizaciones, etc… que bien mezclados y puestos en boca de un individuo mal encarado y en el caso de España, generalmente blasfemo, amenazan a los empresarios y chantajean a los gobiernos.

Le tengo que contar que estos dos sindicatos reciben de manera oficial y del presupuesto varios cientos de millones de euros al año y de manera indirecta, créditos bancarios que nunca devuelven, subvenciones a fondo perdido a empresas que mal gestionan, subvenciones a fundaciones con nombre y objeto absolutamente increíble, etc.

Cuando convocan huelgas aplican el sistema del “piquete informativo”, que consiste en un grupo de cuarenta o cincuenta energúmenos, casi todos liberados, que con la cara cubierta por pasamontañas y una barra de hierro en la mano se apostan en las entradas de las fábricas, bancos y comercios “recomendando” a los trabajadores su no entrada al trabajo.

Ningún gobierno se atreve a utilizar contundentemente la fuerza pública y así “la huelga siempre ha sido un éxito”.

Entre las muchas reformas pendientes en España e imprescindibles para sacarnos de la ruina económica y el desprestigio internacional, está la de los sindicatos.

Atentamente,

101 años de Panamá América

 
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