default

Los temas del diálogo


La preocupación general por la situación que se vive, de un decrecimiento en la economía, de los riesgos en materia de seguridad y de la necesidad de un plan legislativo, en mi criterio excluyen como tema de análisis, otros importantes aspectos que inciden en la vida nacional y que no permiten el sosiego necesario para ofrecer, al menos, un paliativo a las exigencias populares. Si sujetamos un diálogo que calificamos de nacional a tres materias seleccionadas sin la previa consulta a los gremios nacionales, a los empresarios, productores, educadores y en fin, sin obtener un consenso sobre las prioridades, estamos navegando a puerto inseguro.
La primera consideración debe estar dirigida a admitir que precisamente el sector público es causa importante de la intranquilidad que detiene la inversión. El afán de un pragonismo enfermizo, la necesidad de no perder vigencia, la terquedad en cuanto a asumir un liderazgo que no se tiene, conforman apenas algunas de las razones que deben trasladar a otra dirigencia, la responsabilidad de buscar soluciones objetivas, ejecutables y no comprometidas.
La economía recoge las consecuencias de los efectos de una globalización impuesta por los países industrializados, siguiendo consignas equivocadas, pero lo más grave, aceptada sumisamente por los países pobres, que mucho tenían que perder y nada que ganar. Todos hablamos de la crisis económica, pero nos resistimos a corregir el rumbo, aún cuando sepamos que vamos hacia el ojo del huracán.
En materia de seguridad, por lo general las normas se dictan desde afuera. Los ingeniosos asesores que sobre la materia proponen estrategias, hoy viven sorprendidos de lo mucho que les falta sospechar y de la inutilidad de tanta inversión en seminarios dirigidos a prevenir ataques muy lejos de su comodísimo lugar de trabajo. La presencia del ataque "in Situ", pone de relieve la ausencia de eficacia en toda forma de previsión adoptada. En nuestro medio los riesgos podrían ser diversos, no obstante, la generalidad piensa que el Canal es la principal empresa en la mira de los terroristas, si Panamá fuera objetivo en la guerra iniciada. Carecemos de todo instrumento que pueda detener un ataque sorpresivo, y la defensa y protección de la vía acuática, está ligada a la neutralidad nuestra en conflictos bélicos. Si somos aliados, nos convertimos en parte y, consecuentemente, en un objetivo en la lucha.
En cuanto al plan legislativo, estimo que realmente no merece que se le dispense el tiempo precioso y el análisis al nivel que lo han llevado. Desde hace mucho tiempo, la Asamblea Legislativa ha renunciado y también ha condicionado, por diversas causas, su iniciativa legislativa. Sin darse cuenta han delegado en el Ejecutivo esta principalísima función, dejando paso a la intervención de otro órgano en sus atribuciones y competencias. Conozco a muchos de los legisladores y sé de la capacidad y agudeza que los identifica. Tengo amigos en todos los partidos políticos, respeto sus formas de proceder, pero creo que deben rescatar la iniciativa legislativa, incluso, con alguna independencia de sus propios partidos.
Si realmente deseamos reactivar la economía, es ineludible rectificar lo andado, fortalecer la industria nacional, a los productores, proteger al inversionista que arriesga su dinero en Panamá, garantizarle el mercado y evitar que con productos foráneos, inundemos y engañemos a los consumidores, contribuyendo al mismo tiempo a la exportación de divisas, sin beneficio alguno para nosotros. Si no tenemos industria, si desalentamos la producción, incrementamos el desempleo y sometemos al fracaso toda intención de mejorar la economía.
La mayor seguridad que podemos ofrecer al país, es garantizar su alimentación produciendo nosotros mismos lo que consumimos. Si dependemos alimentariamente de otros, estamos inseguros. Compartimos el criterio de que no todos podemos participar en un debate, sin embargo, la escogencia de los analistas podría inducirnos a error, si seleccionamos a quienes han sido causa del mal que padecemos, por lo que debemos tener mucho cuidado en la integración de la comisión que se designe.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América