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Los temores de la política de Bush


Existe preocupación o más bien temor bastante generalizado en cuanto a la política internacional que desarrollará el presidente Bush en su segundo período.
Sus primeros movimientos, en especial el reemplazo de Collin Powell, -un "moderado" muy respetado tanto en los EE.UU. como en el mundo entero- en la importante posición de Secretario de Estado por Condoleezza Rice, Directora del Consejo de Seguridad, quien junto con el vicepresidente Cheney y el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld son considerados "los gavilanes" de la "línea dura" dentro de la administración, constituye ese cambio un claro indicio de la futura política de la administración Bush en relación a la geopolítica mundial.
Sin embargo, es muy posible que el presidente Bush, al nombrar a alguien de la "línea dura" como Condoleezza Rice, esté siguiendo la misma política de "apretar duro y suavizar después" que logró con éxito el presidente Nixon al establecer relaciones con China y posteriormente los presidentes Reagan y Bush (padre) para poner fin a la Guerra Fría.
Es más fácil convertir a un "gavilán" en una "paloma" que al revés y ese puede ser en el caso de Condoleezza Rice.
La Guerra de Afganistán e Irak provocó una división que aún persiste de EE.UU. con países como Francia, Alemania y España e inclusive en las propias Naciones Unidas, que no es de extrañar mejoren sustancialmente en el segundo período presidencial de George W. Bush.
El presidente Bush, contrario a los que dudaban de su inteligencia y habilidad política, demostró su gran capacidad de transmitir su mensaje al norteamericano, sabe muy bien que el sólido mandato que recibió en las elecciones del 2 de noviembre obedeció a su firme posición moral frente al terrorismo, al aborto y al matrimonio entre homosexuales y no sólo a la Guerra en Irak.
En consecuencia no es de extrañar que EE.UU. país hegemónico hoy día en el mundo, seguirá combatiendo con dureza al terrorismo, pero buscando paralelamente la cooperación internacional en Irak y Afganistán y poder lograr así la culminación de esta guerra de desgaste en que están involucrados con una solución política que preserve sus objetivos de derrotar el terrorismo y democratizar esa región. El mundo entero tienen otras crisis que tiene que ser resueltas con el apoyo de todas las naciones, como lo es el problema de Israel y Palestina; la crisis energética provocada por los altos precios del petróleo y el terrorismo que cada día se prolifera más y que no tiene solo como objetivo atacar a los EE.UU. sino a otras naciones del mundo occidental. Además, es muy patente que Irán posee armas atómicas, al igual que Corea del Norte o están muy cercas de tenerlas. Para lograr el desarme atómico de estas naciones los EE.UU. necesitará la participación de otros países de Europa y de Asia.
Soy un convencido de que la administración Bush, contrario a los temores que cada día se generalizan más, buscará mejores entendimientos con el mundo occidental. En la América Latina intensificará sus esfuerzos por culminar los Tratados de Libre Comercio con algunas naciones, entre ellos Panamá, e iniciarlas con otras. En su política interna: rebaja de impuestos, seguro social, déficit fiscal, etc., seguirá impulsando estos proyectos, ahora con una mayoría holgada en el Senado y en la Cámara de Representantes.

101 años de Panamá América

 
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