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Los tranques oficiales


Producto de las periódicas protestas la ley ha erigido en delito el cierre de vías públicas, sin embargo las propias autoridades compiten con ver quién cierra las vías más veces en el año. Es posible que los estudiantes enmascarados todavía ganen en cantidad de veces, pero en extensión de tiempo, ganan las autoridades y por mucho. Empezando y terminando con el año nuevo, pasando por los carnavales, las fiestas patrias, los desfiles de fin de año y ahora el festival de las mil polleras, siempre se encuentra una importante causa para cerrar las principales avenidas de la capital. El problema es que hay miles de panameños que se ven injustamente afectados. La solución sería hacer lo que los brasileros y construir un "Desfilódromo" o usar el nuevo Estadio Nacional para que los interesados puedan disfrutar cómodamente sentados, mientras pasan las comparsas, las bandas, las delegaciones, los carros alegóricos y las demás cosas que se van a ver en estos espectáculos.
Los tiempos en que éramos un pueblito de trece calles, ya pasaron. Hoy nos encaminamos a ser una urbe de primer mundo y cada vez inventamos una nueva razón para hacer un desfile. Si no tenemos el dinero para hacer un "Desfilódromo", entonces es hora de usar más el millonario Estadio Nacional y permitir de esa manera que los interesados asistan y los que no quieren o no pueden hacerlo, no se vean afectados. Y no estamos hablando de afectados sólo por el cierre de vías y todos los inconvenientes que eso produce, hablamos también del ruido y la suciedad que se causan en estos eventos cuando se hacen en las vías públicas cerca de las zonas pobladas. Ya es hora que se aplique la misma vara a gobernantes y a gobernados en los cierres de vías. Si es malo cerrarlas para protestar por algunos temas importantes y otros tantos banales, también debe serlo cuando las autoridades se quieren congraciar con el pueblo repartiendo pan y circo. Si hay cosas que merecen nuestras loas como la patria y las festividades religiosas, también merecen entonces un lugar apropiado para celebrarlas. Cuando hay otras opciones, este lugar apropiado no puede ser la calle.

101 años de Panamá América

 
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