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Los tranques vehiculares


A diario vemos, en los distintos medios de comunicación, cómo se vienen dando en nuestra ciudad los "tranques" vehiculares. Por cualquier motivo, justificados o no, grupos que se siente que sus problemas no son resuelto se dedican al cierre de calles y avenidas, causándole con ello un gran perjuicio a quienes no son parte del mismo ni pueden ser la solución.
No dudamos que en varios casos, algunos perjudicados movidos por la desesperación, proceden, a lo que ya se ha vuelto común en nuestro medio: el cierre de calles. No obstante, hay otros, en especial los jóvenes estudiantes, que en algunos casos parecen maleantes con capucha sobre sus rostros, en grupos minúsculos, que protestan, sin siquiera saber las causas que por los motivan, a cerrar las vías principales, en las horas pico, causando con ello, por supuesto, grandes perjuicios a muchos. Esas acciones, en ocasiones, van acompañadas con actos de violencia causándole daño a las causas que dicen defender, aunque no las comprendan.
En una ciudad como la nuestra, con un tráfico de vehículos cada vez mayor, se requiere una acción por parte del gobierno. Se reprimen todos estos tranques por la fuerza o se le busca una solución a fin de que el individuo encuentre respuesta a sus inquietudes. Es muy posible que en algunos casos se tengan que utilizar ambos. Lo que no puede continuar es el "status quo" que parece ya algo endémico. La gente pareciera que se ha acostumbrado a que la única forma de obtener respuestas a sus problemas es cerrando las calles y avenidas, aunque con ello perjudiquen a una cantidad inmensa de personas. El gobierno, piensan ellos, solo actúa cuando se produce el tranque. Es para ellos -dicen- la única forma de resolver sus inquietudes.
Como una de las medidas para ir resolviendo estos problemas en forma pacífica, el Gobierno debe crear una "Oficina de Quejas", donde puedan concurrir en busca de soluciones los grupos afectados. Se trata de evitar con ello que se lleguen a medidas extremas y no de la creación, por supuesto, de una nueva Defensoría del Pueblo. Esta oficina tendría más autoridad y comunicación permanente con otras dependencias. Sería una especie de Ministro de Estado al cual podrían acudir los que se sientan afectados. Si, por ejemplo, una comunidad con toda justificación se siente afectada por la falta de agua, el encargado de la oficina de quejas, sin demoras, ni dilaciones burocráticas, puede gestionar ante el IDAAN y subsanar así, por parte de esta dependencia, la queja. Si por alguna razón esta nueva oficina no opera o no da una solución expedita no le quedará, entonces, otro recurso al grupo de quejosos que apelar a lo que se ha vuelto ya una costumbre: el tranque vehicular.
Vale la pena tratar esa medida u otras que busquen los mismo, pues son menos las personas que se afectan con los innumerables tranques; muchas veces no es responsabilidad del gobierno, ni la solución está en sus manos, sino que se trata de empresas particulares cuyas acciones vienen en afectando la vida normal en una comunidad. La "oficina de quejas" debe, también, intervenir.
Durante la celebración de la 37° Asamblea de la OEA observamos dos clases de protestas: Una en las aceras, frente a ATLAPA, sede de las reuniones, sin afectar a nadie; y la otra cerrando calles, perjudicando a muchos. Ambas llamaron la atención. Una fue civilizada y la otra no, inclusive en esta última había elementos movidos, no por principios, sino por motivos pecuniarios.
Lo que le llamó la atención fue que iba a la velocidad indicada por la señalización, que era de 60 kilómetros por hora.
En la ciudad hay puntos peligrosos. Entre ellos, el cruce de la Universidad Tecnológica de Panamá, en la Tumba Muerto; el Centro Comercial El Dorado; bajo el puente peatonal de Balboa; la entrada de Linda Vista; y la Avenida Nacional, entre otros puntos.
En El Dorado no hay guardias ni líneas de seguridad.
Mientras que en Salsipuedes hacia el Terraplén, los ciudadanos cruzan cuando el semáforo indica que no deben hacerlo.
En las inmediaciones del Mercado San Felipe Neri cruzar la calles es un odisea.
Por otra parte, en Calle 50, en mayo del año pasado, César Augusto Silgado, de 58 años, murió cuando cruzaba esa vía, frente al supermercado Rey.
También muy cerca de la Iglesia de Guadalupe, entre Lorosch Motors S.A. y Video AVE. se han dado muchos accidentes. Se trata de una curva muy cerrada, donde los vehículos terminan en otro paño.
Se observó señalización (Reduzca la velocidad, Cruce de peatones, 60 K/h), pero hay accidentes.
No dejan mentir las barandas de seguridad de metal, las que justo frente a la curva tiene partes dobladas por el impacto de los vehículos.
Hace unos años murieron 4 personas en un accidente, producto del exceso de velocidad.
Cruzar los cuatro paños de la vía que conduce al área de Las 500, en el distrito de San Miguelito, se ha convertido en una trampa de muerte.
Allí, según los vecinos, una decena de personas ha perdido la vida.
Los niños de la escuela Severino Hernández se juegan la vida.
De acuerdo con el informe de la PN, de 26 casos de atropello el año pasado en ese distrito, todos murieron.
Inés Valderrama, moradora de Las 500, no puede borrar de su mente el recuerdo de la última víctima que falleció luego de ser arremetida en el "mortal cruce".
Esto ocurrió el pasado 21 de diciembre. El conductor de un bus que viajaba a exceso de velocidad acabó con los sueños de la humilde señora.
Farah de Moreno, familiar de esta persona, comentó que la llevaron al hospital, pero "nunca regresó".
Mientras que en el cruce del Hospital Integrado San Miguel Arcángel (HISMA) no se escapan del peligro.
Los usuarios del nosocomio dicen que después de las 5:00 p.m. no hay nadie para cruzarlos.
Carmen Martínez, quien frecuenta el HISMA, indica que cuando en el área no hay policías de tránsito, tiene que tirarse a la calle y correr para no ser alcanzada por los carros, pese a que en el área hay cinta de seguridad.
El viernes 5 de abril de 2002, en el cruce al centro hospitalario, un auto atropelló a Norma Marcucci Hall, de 19 años, quien murió estando embarazada. Se trató de la quinta víctima de accidentes en ese punto.

101 años de Panamá América

 
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