Los tres años del gobierno Torrijos
Hoy se cumplen 36 meses desde que el ciudadano Martín Torrijos Espino asumió el cargo de Presidente de la República en medio de buenos augurios de cambio, en una ceremonia organizada en el Centro de Convenciones ATLAPA marcada por un discurso que logró generar ilusiones y esperanzas.
El Presidente nos decía en su toma de posesión: "Recibimos un país lleno de jóvenes sin trabajo y sin esperanzas. Recibimos un país donde casi la mitad de su gente vive en pobreza, esperando la oportunidad de salir de ella. Recibimos un país inseguro y con un sistema penitenciario deficiente. Recibimos un país donde el corrupto se nos presenta como un distinguido ciudadano, recibe honores y homenajes y aquí nada pasa, porque la corrupción es parte de una realidad que muchos consideran inevitable. Recibimos un país con instituciones destrozadas por el descrédito público y con intromisiones constantes de unos órganos del Estado en los asuntos de otros. Recibimos un país donde muchos niños padecen hambre, las mujeres sufren violencia y discriminación; las personas con discapacidad no tienen oportunidades y muchos de nuestros ancianos viven en abandono y desamparo. Recibimos un país donde hay mano dura para los pobres, pero mano blanda y compasiva para los delincuentes de cuello blanco, los narcotraficantes y los terroristas internacionales."
Más adelante en su disertación, el presidente esbozaba la lucha contra la corrupción en los siguientes términos: "Panamá sólo podrá crecer y desarrollarse con un gobierno honesto y que predique con el ejemplo. Tenemos que prevenir el mal, pero también tenemos que castigar implacablemente todos los actos de corrupción, no importa de donde vengan ni quienes los ejecuten. Sólo así podrá la sociedad recuperar la confianza en su gobierno, y solo así podremos construir una patria nueva y decente.
Desde hoy declaramos la guerra a la corrupción y a la impunidad y convocamos a la sociedad a que nos acompañe en esta cruzada, que implica chocar con poderosas fuerzas y grupos de interés que hasta ahora han sido intocables.
Nosotros vamos a iniciar esta dura tarea, vamos a darle la cara al enemigo, y vamos a levantar la frente para decirle al mundo que aquí hay voluntad y decisión de no tolerar la corrupción."
Si bien este espacio es corto para hacer un balance completo, podemos afirmar que es indudable que se han logrado avances, especialmente en el campo económico, del turismo y del comercio exterior. Sin embargo, en muchos de los temas planteados en estos extractos del discurso presidencial de hace tres años, seguimos con los mismos problemas y sin solución a la vista. Sería bueno preguntarnos si a estas alturas, ¿todavía se puede soñar? El Presidente tiene la palabra.