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Los tres mensajes de BusH


En editorial previo, finalizamos advirtiendo que si el presidente Bush no venía a anunciar la firma de un tratado de libre comercio o a darnos su apoyo para ampliar el Canal o a ayudarnos con la limpieza de los polígonos, perdería el tiempo. Y no lo perdió.
Si bien no hubo firma del tratado de libre comercio, al menos reiteró el interés de ambos gobiernos, de concluir las negociaciones que, según dijo, están próximas a su final. Recordemos que un presidente de los Estados Unidos nada dice sin haber consultado a su equipo de colaboradores. En esta misma columna, hace pocas semanas, anticipamos la suscripción entre finales de este mes y los comienzos del año venidero. Ahora, lo reiteramos.
Un segundo mensaje, que estuvo envuelto en sus halagos por nuestro manejo del Canal, fue cuando dijo que su país apoyaba la idea de ampliar la vía, siempre que el pueblo panameño así lo decidiera; a más de destacar la importancia que esa obra tendría para el comercio mundial. Con eso nos basta. Dio su plena aprobación a la obra. Sin ella, sería una aventura tan difícil y riesgosa como la del Canal Francés.
El último mensaje, el más claro de todos, fue el referido a la limpieza de los polígonos de tiro. Hasta ese momento, todos sus embajadores habían dicho categóricamente, que el asunto era "caso cerrado", por estimar que la obligación que adquirieron conforme a los tratados de 1977 fue limpiar "hasta donde fuera posible"; y a su juicio, eso se había cumplido.
Pero en esta ocasión, el presidente Bush dijo que, aunque existía una diferencia de opinión, tal era "entre amigos" y, por lo tanto, en tal calidad, podían continuar conversando sobre el tema.
Nada está, pues, cerrado en relación con la limpieza de los polígonos, lo cual es positivo, tratándose de un país pobre que carece de recursos materiales y tecnológicos para hacerlo.

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