default

Los verdes están totalmente equivocados


Londres (AIPE)- Recalentamiento terrestre, lluvia ácida, ríos contaminados, especies desaparecidas, proliferación de los desiertos... todo cae a pedazos y sólo con cambios radicales en nuestra manera de vivir y reduciendo drásticamente la población del mundo se puede frenar el desastre ecológico. Al menos eso es lo que los verdes nos dicen. Pero Bjorn Lomborg, científico danés y ex miembro de Greenpeace, mantiene que eso es pura desinformación. La realidad es que el medio ambiente está mejor que nunca.
Lomborg acaba de publicar un libro importante, "The Skeptical Enviromentalist" (El ambientalista escéptico) que le va a gustar al presidente Bush. El presidente de Estados Unidos fue duramente criticado por líderes políticos europeos al retirar a su país del tratado de Kyoto. Pero resulta que las estadísticas de Lomborg apoyan la decisión de Bush y deja mal a los ministros eco-alarmistas europeos.
Según Lomborg, los ríos y el mar están más limpios que nunca antes. Aunque muchos de los bosques han sido talados, esas talas ocurrieron en los primeros 60 años del siglo pasado y en los siglos anteriores. Desde entonces cesó el agotamiento de los bosques. Según datos de las Naciones Unidas citados por Lomborg, el área boscosa de Estados Unidos y de gran parte del mundo occidental es la misma que existía antes de la Segunda Guerra y el aire que respiramos en Londres es el mejor en 400 años.
La desaparición de especies es, cuando más, de 0,08% al año y seguramente bastante menos que eso. ¿Puede el lector enumerar cinco especies que hayan desaparecido en los últimos 100 años? Seguro que no. Los elefantes, foco de tantas campañas verdes, se han recuperado. En aquellos países donde se respeta la propiedad de las tierras, como Bostwana y Sudáfrica, se ha comenzado a sacrificar selectivamente a elefantes de manera de controlar su proliferación. De la misma manera proliferan las ballenas, hasta el punto que Japón, Noruega e Islandia han permitido nuevamente su pesca.
Las reservas petroleras más bien aumentan, aunque los verdes en los años 60 aseguraban que el petróleo se habría agotado para hoy. En los años 60 teníamos el equivalente a 30 años de consumo petrolero en reservas. Ahora tenemos 40 años. Y no hay razón para invertir en exploraciones cuando se tiene suficiente petróleo para el futuro predecible. Los verdes parece que nunca estudiaron economía.
Lomborg acusa a los verdes de estar en el negocio de asustar a la gente. Sus productos son el miedo y la ansiedad, para lo cual han encontrado un buen mercado. Lomborg no es el primer verde que deserta. Patrick Moore, fundador de Greenpeace, denunció a esa organización de traicionar "la ciencia y la lógica". Añadió que los "ambientalistas extremistas" consideran que los humanos son el cáncer de la tierra. Lomborg ha ido más lejos, analizando la falsedad de datos, en defensa de la tradición científica de Moore.
El análisis de los datos climáticos revela hechos incómodos para los ambientalistas. La temperatura y los gases invernadero (como el dióxido de carbono que mantienen habitable al planeta) han fluctuado enormemente en el pasado, por lo que el mundo no va a hervir la semana que viene. Gran parte del recalentamiento ocurrido en el último siglo sucedió antes de la Segunda Guerra, a pesar del incremento en esos gases desde entonces. Los patrones de utilización de la tierra probablemente hacen que se refleje más luz solar al espacio, pero ello se debe a la concentración de ciertos cultivos agrícolas que reciben grandes subsidios y no a la emisión de gases invernadero. Es más, las variaciones de temperatura en el último siglo corresponden más a patrones de radiación solar que a la emisión de gases. Es culpa del sol que la gente viva ahora con un clima más parecido al de Florida que al de Alaska, pero de eso nadie se queja.
Dado el análisis de Lomborg, la decisión del presidente Bush fue la correcta, pero en Europa sólo el presidente de Italia, Silvio Berlusconi, la apoyó. Tanto Bush como Berlusconi creen en la libertad de usar energía y eso es una amenaza para los verdes elitistas que quieren controlar nuestras vidas. Los ambientalistas insisten que se paguen impuestos por el uso de energía, que se frene el progreso y que nuestro futuro se ponga en manos de zares internacionales de energía. Aquellos que somos más humildes reconocemos las incertidumbres de la ciencia y que la riqueza y el desarrollo salvan vidas.
La obra de Lomborg comprueba que el desarrollo económico no daña al medio ambiente, sino todo lo contrario.
(c)* Director del International Policy Network, en Londres.www.aipenet.com

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América