L´Osservatore
Querido Director,
Es muy probable que usted sepa que el año que viene L´Osservatore romano, órgano oficial del Estado Vaticano, cumple 150 años. Esta larga vida, junto con su enorme influencia, no sólo en estado católicos, le han hecho aparecer como un referente dentro de la prensa diaria mundial. Durante varios ciclos de su vida periodística y coincidiendo con grandes y graves acontecimientos históricos, ha sido el diario que la diplomacia mundial leía a primera hora de la mañana. También usted conoce que la Iglesia dejó de tener territorio y fuerzas armadas a mediados del S. XIX, por lo que el actual Estado del Vaticano, el más pequeño del mundo (Basílica de S. Pedro, Palacio Apostólico, Museos Vaticanos y poco más) basa su actual fuerza en el mundo en la fe de casi mil millones de personas y en un portavoz que es L´ Osservatore.
Le voy a referir uno de esos momentos históricos, donde su colega jugó un papel muy importante en su resolución. Karol Vojtyla ya era Juan Pablo II, Margaret Thatcher ya estaba en el 10 de Downing Street y Reagan en la Casa Blanca. Con intereses distintos e incluso planes de futuro también distintos, los tres mandatarios llegaron a la conclusión y al acuerdo de que el comunismo en Europa tenía que llegar a su fin. Los anglo-americanos apretaron las tuercas en el plano económico y militar (guerra de las galaxias incluida) y el Vaticano con el Papa a la cabeza, inició una ofensiva ideológico-moral que empezó en su Polonia natal, de la mano del sindicato Solidaridad y se extendió como mancha de aceite por el resto de la Europa Oriental. Durante ese período y hasta que Gorbachov visitó al Papa en el Vaticano y reconoció formal y en privado que la URSS estaba liquidada como estado comunista, L´Osservatore en sus editoriales y artículos diarios iba marcando la pauta de qué hacer en el día a día en esa guerra sorda y sin cuartel. Fíjese, director, ¡a dónde puede llegar el poder de los medios que ustedes dirigen! En una de sus visitas a Italia le presentaré a su actual director, Giovanni Maria Vian, que por orden de Benedicto XVI ha abierto el férreo periódico a colaboradores no católicos e incluso tiene entre su planilla a una brillante periodista italiana. Cuando se visita El Vaticano, para muchos sigue siendo una bonita tradición comprar L´Osservatore en el quiosco que está bajo la columnata de Bernini, quiosco que también es propiedad del Estado Vaticano.
No sé si en Panamá ha habido alguna vez un periódico propiedad de la Iglesia, pero en España sí lo hubo. Fundado en los años 30 del S.XX por el escritor y periodista D. Ángel Herrera Oria, que empezó laico y terminó cardenal, se llamó El Debate y era el portavoz de los muchos millones de católicos españoles, aunque D. Ángel se adelantó a los tiempos y le dio un cierto tinte liberal. Cuando los republicano-demócratas se adueñaron de Madrid al inicio de la Guerra Civil, fusilaron sin juicio previo a la mayoría de los miembros de su redacción. D. Ángel escapó, por eso pudo llegar a cardenal y hoy una importante avenida de Madrid, lleva su nombre. Después de la Guerra Civil, se llamó Ya, tuvo bastante influencia hasta los años 60 y después murió abandonado, incluso por la propia jerarquía de la iglesia católica española.
Atentamente,