Lucha contra el trabajo infantil
ESTIMACIONES DE la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que en el mundo existen más de 250 millones de niñas y niños de entre 5 y 14 años que trabajan, cifra de que cerca de 120 millones lo hacen a tiempo completo; en tanto que 180 millones son víctimas de las peores formas de trabajo infantil y el 70% trabaja en medio ambientes peligrosos.
También se indica que en América Latina la cifra supera los 20 millones de niños y niñas insertados en el mundo laboral, lo que significa que uno de cada cinco niños
as latinoamericanos es económicamente activo, representando el 16% del total mundial. De esa cantidad, cerca de dos millones de niñas son explotadas en el trabajo doméstico en casa de terceros; muchas duermen en el suelo, comen sobras y son humilladas o violentadas sexualmente; un gran porcentaje trabaja de 12 a 16 horas y la mayoría abandona la escuela o no tiene acceso a la educación.
En Panamá, las estimaciones del trabajo infantil y adolescente superan los 50 mil niños/as que trabajan en actividades en el sector agrícola, como la recolección de café y en los cañaverales; mientras que en el trabajo doméstico hay más de 9, 300.
Este día, que se dedica a luchar contra el trabajo infantil, no debe pasar inadvertido; tenemos que pasar a las acciones concretas, comenzando por señalar que el trabajo infantil y adolescente constituye una de las formas más severas de violación a sus derechos humanos, porque entre otros efectos negativos, les impide a los niños y a las niñas su derecho a gozar de su infancia; les aleja del derecho a educarse; del derecho a crecer en un familia; es abusivo y peligroso para su desarrollo integral.
¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando que nuestros niños y niñas sean explotados laboralmente? ¿Te has preguntado alguna vez amigo/a lector/a que has hecho o que puedes hacer por contribuir a la eliminación del trabajo infantil y adolescente en tu barrio, tu comunidad, tu distrito o tu provincia? Este es un problema que atañe a toda la sociedad y hay muchas maneras de contribuir a erradicarlo. Una de ellas consiste en denunciar si conoces que un niño o niña está siendo explotado/a laboralmente en el servicio doméstico, en una empresa o en las calles. Sólo tienes que llamar y presentar la denuncia a la línea telefónica anónima del Ministerio de Trabajo 321-0609, suministrando la mayor información disponible. Al hacerlo estarás contribuyendo a la eliminación del trabajo infantil y adolescente.
Por su parte, el gobierno panameño debe dar efectivo cumplimiento a los diversos convenios relacionados con la protección de la niñez y la adolescencia, entre ellos, la Convención de los derechos de la niñez, los convenios 138, 182 y 190 de la OIT, a través de las políticas públicas necesarias para eliminar el trabajo infantil, estableciendo medidas estructurales a largo plazo, como son por ejemplo, aumentando la edad de admisión al trabajo a 16 años, aumentando de manera sostenida la inversión en educación pública de calidad; ampliando la cobertura de la protección social y mejorando las políticas que aseguren el trabajo decente para las familias, así como establecer a corto y mediano plazo programas de duración determinada, con acciones concretas en áreas estratégicas, que incluyan la estadística, la legislación, la creación de sistemas de monitoreo e inspección, el fortalecimiento de agentes sociales, la focalización de programas de acción directa y creación de observatorios nacionales para medir la reducción del trabajo infantil y los avances de las políticas nacionales.
Todos y todas, gobierno y sociedad civil tenemos un compromiso con la dignificación del presente de nuestros niños y niñas, para garantizarles un futuro mejor. Tengamos siempre presente que el único trabajo de las niños y los niños debe ser estudiar y jugar.
También se indica que en América Latina la cifra supera los 20 millones de niños y niñas insertados en el mundo laboral, lo que significa que uno de cada cinco niños
as latinoamericanos es económicamente activo, representando el 16% del total mundial. De esa cantidad, cerca de dos millones de niñas son explotadas en el trabajo doméstico en casa de terceros; muchas duermen en el suelo, comen sobras y son humilladas o violentadas sexualmente; un gran porcentaje trabaja de 12 a 16 horas y la mayoría abandona la escuela o no tiene acceso a la educación.
En Panamá, las estimaciones del trabajo infantil y adolescente superan los 50 mil niños/as que trabajan en actividades en el sector agrícola, como la recolección de café y en los cañaverales; mientras que en el trabajo doméstico hay más de 9, 300.
Este día, que se dedica a luchar contra el trabajo infantil, no debe pasar inadvertido; tenemos que pasar a las acciones concretas, comenzando por señalar que el trabajo infantil y adolescente constituye una de las formas más severas de violación a sus derechos humanos, porque entre otros efectos negativos, les impide a los niños y a las niñas su derecho a gozar de su infancia; les aleja del derecho a educarse; del derecho a crecer en un familia; es abusivo y peligroso para su desarrollo integral.
¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando que nuestros niños y niñas sean explotados laboralmente? ¿Te has preguntado alguna vez amigo/a lector/a que has hecho o que puedes hacer por contribuir a la eliminación del trabajo infantil y adolescente en tu barrio, tu comunidad, tu distrito o tu provincia? Este es un problema que atañe a toda la sociedad y hay muchas maneras de contribuir a erradicarlo. Una de ellas consiste en denunciar si conoces que un niño o niña está siendo explotado/a laboralmente en el servicio doméstico, en una empresa o en las calles. Sólo tienes que llamar y presentar la denuncia a la línea telefónica anónima del Ministerio de Trabajo 321-0609, suministrando la mayor información disponible. Al hacerlo estarás contribuyendo a la eliminación del trabajo infantil y adolescente.
Por su parte, el gobierno panameño debe dar efectivo cumplimiento a los diversos convenios relacionados con la protección de la niñez y la adolescencia, entre ellos, la Convención de los derechos de la niñez, los convenios 138, 182 y 190 de la OIT, a través de las políticas públicas necesarias para eliminar el trabajo infantil, estableciendo medidas estructurales a largo plazo, como son por ejemplo, aumentando la edad de admisión al trabajo a 16 años, aumentando de manera sostenida la inversión en educación pública de calidad; ampliando la cobertura de la protección social y mejorando las políticas que aseguren el trabajo decente para las familias, así como establecer a corto y mediano plazo programas de duración determinada, con acciones concretas en áreas estratégicas, que incluyan la estadística, la legislación, la creación de sistemas de monitoreo e inspección, el fortalecimiento de agentes sociales, la focalización de programas de acción directa y creación de observatorios nacionales para medir la reducción del trabajo infantil y los avances de las políticas nacionales.
Todos y todas, gobierno y sociedad civil tenemos un compromiso con la dignificación del presente de nuestros niños y niñas, para garantizarles un futuro mejor. Tengamos siempre presente que el único trabajo de las niños y los niños debe ser estudiar y jugar.