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Lucy de Jaén


No se trata de una mordida de la serpiente Mamba, la más venenosa del mundo, que se encuentra en Africa. Me refiero a la mordida de los Fondos Fiduciarios que este Gobierno ya está anunciando y que según mi criterio es igual de peligrosa. Una de las mejores leyes que el Toro decretó fue precisamente el manejo juicioso de esos fondos y me resisto creer que la actitud que anunció es solamente para seguir la norma de deshacer todo lo que el ex- presidente hizo. En esa misma línea rechazo la idea de que la ley 20 del 15 de mayo de 1995, que creó el Fondo Fiduciario para el desarrollo, fue aprobada con el propósito de impedir que su capital fuera utilizado por la Doña.
Sabemos que hay $1300 millones de dólares en ese fondo. Sabemos también que producen aproximadamente unos 75 millones de dólares anualmente y que según afirmación del Gerente del Banco Nacional ese dinero está adecuadamente colocado y manejado por instituciones sólidas en varias partes del mundo. Hasta el presente se ha seguido lo que indica la ley 20 y su modicación del 7 de enero de 1997. Es decir, se ha perseguido condiciones de seguridad, de rendimiento y de liquidez. También se ha ajustado su uso a criterios de diversificación de riesgo y plazo. En la reforma del 9 de agosto de 1999 se prevé que es legal invertir en títulos y valores del Estado y bajo esta provisión el gobierno anterior utilizó $80 millones en la recompra de la deuda pública logrando un ahorro de $20 millones. (Ene. No. 7 de 1999).
Cinco empresarios, riquísimos todos, no sé si a manera de charla o seriamente, proponen tomar un préstamo de 250 millones de dólares, a 7 % en 15 años. Uno de ellos hasta indica su propósito, es decir, limpiar la bahía de Panamá. Anualmente ese préstamo produciría $17.5 millones de intereses anualmente, y en 15 años hasta se habría cubierto, con creces, el capital. Veamos, sin embargo el otro lado de la moneda, para cuyo propósito investigué a diez profesionales; entre ellos economista, ingenieros civil y electrónico con varias maestrías, profesores universitarios y banqueros. Me olvidaba, también hubo una periodista y una doctora en derecho. La periodista fue la única que explicó el por qué de la limpieza de la bahía. Todos los demás estuvieron conmigo que hay necesidades más apremiantes como la reestructuración de los colegios ($260 millones) pero ninguno estuvo de acuerdo en tocar el capital de los FF. El panorama se ensancha ahorrando, no invirtiendo de una manera extravagante sin saber cómo se repagará el préstamo. Si a duras penas se cuenta con unos cinco millones para reparar los colegios y para el Santo Tomás sólo se ha aportado $4.5 millones, ¿de dónde van a sacar para pagar los intereses de ese préstamo soñado?
La mordida del FF indiscriminadamente puede deteriorar la responsabilidad financiera del actual gobierno, pues no es lo mismo tener un capital pilar que una cuenta por recibir. Utilicemos los intereses en obras sociales, y acompañemos esta actitud rebajando los salarios de los que tanto ganan, las partidas circuitales, los viajes al exterior con tantas personas (38 el más reciente). Debemos tener un antídoto para esa mordida venenosa y peligrosa y a mi entender no lo tenemos todavía.

101 años de Panamá América

 
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