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Luz en las alturas


Los precios de la electricidad no van a bajar. Lo más que podremos esperar es que no suban mucho más. Quien tenga la actitud de que este es un fenómeno pasajero, no está conectado con la realidad. No importa si las empresas eléctricas son estatales o privadas, los costos de generación y distribución están en su mayoría fuera del control de la voluntad política. Lo primero que tenemos que decir es que el petróleo sigue siendo la fuente energética más barata, los precios actuales del barril de petróleo no tienen nada que ver con su costo de producción y sí mucho que ver con que su precio lo establece mayormente un Cartel, o sea no hay libre competencia en la formación de los precios. Si al oligopolio de la OPEP le agregamos toda la incertidumbre que generan las guerras y los gobiernos inestables o radicales que dominan los principales países productores, más el imparable crecimiento del consumo energético de China y pronto India, tenemos una irrefrenable tendencia alcista.
Todas las otras opciones de generación - incluso las más "limpias" como la eólica, la solar y la hidráulica - son más costosas; ya sea porque son menos eficientes en la producción o la conversión de energía, o porque la construcción de sus facilidades - por ejemplo hidroeléctricas o centrales nucleares - son costosísimas. Estos costos de producción o de inversión inicial inciden en el precio que se puede cobrar por la energía producida. Es por esto que la mayor parte e estas formas alternativas de generación energética han sido hasta ahora altamente subsidiadas. Lo que ahora hace la diferencia no es tanto que se hayan encontrado formas más económicas o eficientes de generar energía eólica o solar - que sí ha sucedido también-, sino que al subir el precio por barril de petróleo, las otras opciones parecen más baratas.
En nuestro caso tenemos todos los elementos anteriores más un sistema mal diseñado que en lugar de fomentar la competencia e inducir a la producción de energía más barata y limpia tiene ciertos efectos perversos que empujan los precios más allá de donde debieran subir. Como quiera que el sistema aun tiene componentes de los llamados "monopolios naturales" el Estado, a través del Ente Regulador de los Servicios Públicos, debe aprender a desempeñar su papel de garante, no de los precios ni de las ganancias, sino de garante de una verdadera competencia. Sólo así tendremos los precios más bajos que el mercado permita.

101 años de Panamá América

 
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