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Maltrato periodístico


Con motivo de mi participación en el Foro Prensa y Justicia, he sido objeto de irrespetos e insultos por parte de algunos periodistas, por no estar de acuerdo con las críticas y los errores que, en mi opinión, cometen los medios de comunicación y los comunicadores sociales.
En mi intervención, hablé de qué es información y dije que había información sesgada, distorsionada y manipulada.
También expliqué lo que es opinión pública y lo que es opinión del medio, opinión colectiva y opinión popular expresada a través de referéndum o plebiscito.
Acoté que a los periodistas les gusta juzgar a los demás pero, si usted los juzga a ellos, ya verá lo que le espera. Eso es precisamente lo que me está ocurriendo a mí ahora. Yo soy un orador apasionado y admito que la fogosidad de mi intervención pudo incomodar a algunas personas.
Expresé que, quizás seríamos más felices si no leyéramos ni viéramos los medios, porque estos destacan las malas noticias, ya que las buenas noticias "no son noticia".
También comenté que el mundo es mejor que como lo perciben los medios de comunicación. Sobre eso, una periodista, la señora Mónica Palm, del Diario La Prensa, que no estaba en el Foro, escribió que yo había dicho que "seríamos más felices sin medios de comunicación" y, a continuación, me faltó el respeto. Eso es maltrato periodístico. En el programa televisivo Debate Abierto (RPC - Canal 4), reprodujeron mi intervención y se demostró claramente cuáles habían sido mis palabras exactas, lo que desmiente a la señora Palm, pero ni ella ni el medio para el que escribe han hecho nada para disculparse por su tergiversación.
Nunca señalé que la imagen del Órgano Judicial se debe a lo que publican los medios. Eso lo expresó otro participante, pero se me atribuyó a mí intencionalmente, por un periodista que tiene "manía por la fama".
Yo quiero reiterar lo siguiente. Lo bueno que dije de los medios de comunicación social es que fueron y son un factor importante contra los malos gobiernos y que fueron determinantes para la caída de la dictadura panameña. Pero nada de eso se destacó en los medios, todo lo contrario, se omitió veladamente.
También les dije lo malo, esto es, que lo que le pasa a un hijo de la vecina lo publican, pero lo que le sucede a un periodista o a los de su entorno, lo ocultan y lo callan. Y lo feo que tienen es que critican a todo el mundo y, a eso lo llaman libertad de expresión, pero si alguien los critica a ellos, entonces constituye un ataque.
Quieren que los demás sean tolerantes y soporten las críticas, pero ellos, los periodistas, no las resisten.
Deben aceptar que también cometen errores, que no son infalibles. Es preciso que entiendan cómo se sienten los que son criticados por los medios, con razón o sin ella.
Indiqué que algunos titulares no corresponden a la realidad o al contenido de la noticia y sostengo que los medios de comunicación son instrumentos de educación y, por tanto, no pueden ni deben ser descomedidos con los titulares y contenidos noticiosos.
Uno de esos titulares me impactó en particular, pues decía " Se la sacaron", para referirse a una golpiza que había recibido un hombre. Titulares como estos abundan en nuestros medios escritos.
Responder con insultos y faltas de respeto a la opinión de los demás, sin dar oportunidad de defenderse en igualdad de condiciones, no es caballeroso, ético ni decente.
El respeto a la libertad de expresión empieza y acaba en un principio muy simple: todos tenemos derecho a opinar respetuosamente y a que se nos respete nuestra opinión, aunque no sea compartida. La conquista de la Democracia no supone que los Medios, otrora amordazados, se erijan en los nuevos tiranos de la opinión pública.

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