¿Mañana será el fin del mundo?
"Si se me anunciase que el fin del mundo es mañana, plantaría, a pesar de todo, un manzano."-Martín Lutero- Nunca faltan los fatalistas que andan anunciando por allí el fin del mundo en una próxima fecha y afortunadamente todos han fallado en sus predicciones. En esta oportunidad CNN ha dado a conocer un nuevo pronóstico. Comenta la cadena de televisión que tal vez el equipo de supervivencia adquirido para hacer frente a la Falla del Milenio, el (YK2), no haya sido, después de todo, dinero malgastado. Bien podríamos encontrarle uso a la comida en lata, el agua embotellada y las garrafas de combustible el próximo 5 de mayo, mañana viernes, cuando los cinco planetas visibles al ojo humano --Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno-- se alineen con el sol y la luna.
Ejerciendo una poderosa atracción gravitatoria, dice el ensayista Richard Noone que cita la acreditada CNN, estos siete cuerpos celestiales provocarán una inclinación del eje de la Tierra, lo que provocará el desprendimiento de trillones de toneladas de hielo y agua antárticos, que se precipitarán sobre el resto del planeta y anegarán toda civilización.
El ensayista Richard Noone, cuyo libro de 1982, "5/5/2000: El último desastre", traza este sombrío panorama de muerte desde el espacio, apoyado en referencias a los OVNIs, la CIA, los masones, el Santo Sudario y una advertencia en clave sepultada en las pirámides. Su predicción ha inspirado varios libros e innumerables sitios en la red debidos a ocultistas, astrólogos, algunos de los cuales están tratando de conseguir asesoramiento y equipos para ayudar a los avisados, como Noé, a enfrentar el diluvio. El único problema, dicen los científicos, es que no va a pasar nada.
A partir del jueves 6 de abril, los planetas visibles, según Noone, la luna y el sol, gradualmente comenzarán a aproximarse hasta culminar el 5 de mayo, cuando se mostrarán arracimados en un arco de menos de 26 grados. Es algo muy raro, pero no es un alineamiento, es un agrupamiento, dijo el astrónomo belga Jean Meeus, quien predijo el fenómeno de mayo del 2000 allá por 1961, calculando laboriosamente la trayectoria de los planetas a partir de tablas que se remontaban a la primera guerra.
La última vez que los siete cuerpos se agruparon fue el 2 de febrero de 1962, cuando estuvieron incluso más juntos, en un arco de poco más de 16 grados. Según su aritmética, en los últimos 2000 años, el momento en que aparecieron más juntos fue en 1186, en un arco de 11 grados. El próximo agrupamiento ocurrirá el 9 de septiembre de 2040, con un arco de 29 grados. Pero aún cuando los siete cuerpos celestes estuvieran perfectamente alineados, comenta el astrónomo belga Jean Meeus, y se encontraran en su punto más cercano a la Tierra, su impacto sería inocuo, ya que ejercerían un efecto conjunto inferior a una seis milésima parte de la atracción promedio causada por el sol.
Las conjeturas apocalípticas son "tonterías extremas", dijo Meeus, que ácidamente comparó esas predicciones con el susto que provocaron dos astrónomos, John Gribbin y Stephen Plagemann, cuando sugirieron que el alineamiento de todos los planetas hacia un lado del sol en 1982 podría provocar tormentas solares y causar terremotos.
En la historia de la Tierra han habido unos 45 millones de alineamientos semejantes, observa el astrónomo norteamericano Brian Monson, de la Facultad de Ciencias y Matemáticas de Oklahoma. Varias decenas de ellos ocurrieron después de que los humanos aprendieran a escribir, de modo que si algo verdaderamente horrible hubiese ocurrido como resultado de esos alineamientos, habría quedado registrado.
Aunque el alineamiento cósmico tal vez no sea excepcional ni dañino, ha animado el interés de los observadores del cielo y de los supersticiosos, comenta CNN, desde los comienzos de la civilización. Se cree que el primer calendario conocido fue inspirado por un espectacular agrupamiento ocurrido hace 4.000 años, cuando los astrólogos chinos vieron en la conjunción de los planetas un signo auspicioso para la primera dinastía real del país.
En febrero de 1524 se predijeron inundaciones, terremotos y otras catástrofes, pero no pasó nada especial. Un temor semejante en 1774 inspiró a un brillante astrónomo aficionado holandés, Eise Eisinga, a construir un modelo del sistema solar accionado con una palanca para mostrar el verdadero movimiento de los planetas.
A pesar de toda su rareza, el agrupamiento de mañana será decepcionante como espectáculo, ya que el sol, que es uno de los objetos alineados, borrará a los otros planetas cuando se encuentren sobre el horizonte, dijo David Asher, astrónomo del observatorio Armagh, en Gran Bretaña.
Ejerciendo una poderosa atracción gravitatoria, dice el ensayista Richard Noone que cita la acreditada CNN, estos siete cuerpos celestiales provocarán una inclinación del eje de la Tierra, lo que provocará el desprendimiento de trillones de toneladas de hielo y agua antárticos, que se precipitarán sobre el resto del planeta y anegarán toda civilización.
El ensayista Richard Noone, cuyo libro de 1982, "5/5/2000: El último desastre", traza este sombrío panorama de muerte desde el espacio, apoyado en referencias a los OVNIs, la CIA, los masones, el Santo Sudario y una advertencia en clave sepultada en las pirámides. Su predicción ha inspirado varios libros e innumerables sitios en la red debidos a ocultistas, astrólogos, algunos de los cuales están tratando de conseguir asesoramiento y equipos para ayudar a los avisados, como Noé, a enfrentar el diluvio. El único problema, dicen los científicos, es que no va a pasar nada.
A partir del jueves 6 de abril, los planetas visibles, según Noone, la luna y el sol, gradualmente comenzarán a aproximarse hasta culminar el 5 de mayo, cuando se mostrarán arracimados en un arco de menos de 26 grados. Es algo muy raro, pero no es un alineamiento, es un agrupamiento, dijo el astrónomo belga Jean Meeus, quien predijo el fenómeno de mayo del 2000 allá por 1961, calculando laboriosamente la trayectoria de los planetas a partir de tablas que se remontaban a la primera guerra.
La última vez que los siete cuerpos se agruparon fue el 2 de febrero de 1962, cuando estuvieron incluso más juntos, en un arco de poco más de 16 grados. Según su aritmética, en los últimos 2000 años, el momento en que aparecieron más juntos fue en 1186, en un arco de 11 grados. El próximo agrupamiento ocurrirá el 9 de septiembre de 2040, con un arco de 29 grados. Pero aún cuando los siete cuerpos celestes estuvieran perfectamente alineados, comenta el astrónomo belga Jean Meeus, y se encontraran en su punto más cercano a la Tierra, su impacto sería inocuo, ya que ejercerían un efecto conjunto inferior a una seis milésima parte de la atracción promedio causada por el sol.
Las conjeturas apocalípticas son "tonterías extremas", dijo Meeus, que ácidamente comparó esas predicciones con el susto que provocaron dos astrónomos, John Gribbin y Stephen Plagemann, cuando sugirieron que el alineamiento de todos los planetas hacia un lado del sol en 1982 podría provocar tormentas solares y causar terremotos.
En la historia de la Tierra han habido unos 45 millones de alineamientos semejantes, observa el astrónomo norteamericano Brian Monson, de la Facultad de Ciencias y Matemáticas de Oklahoma. Varias decenas de ellos ocurrieron después de que los humanos aprendieran a escribir, de modo que si algo verdaderamente horrible hubiese ocurrido como resultado de esos alineamientos, habría quedado registrado.
Aunque el alineamiento cósmico tal vez no sea excepcional ni dañino, ha animado el interés de los observadores del cielo y de los supersticiosos, comenta CNN, desde los comienzos de la civilización. Se cree que el primer calendario conocido fue inspirado por un espectacular agrupamiento ocurrido hace 4.000 años, cuando los astrólogos chinos vieron en la conjunción de los planetas un signo auspicioso para la primera dinastía real del país.
En febrero de 1524 se predijeron inundaciones, terremotos y otras catástrofes, pero no pasó nada especial. Un temor semejante en 1774 inspiró a un brillante astrónomo aficionado holandés, Eise Eisinga, a construir un modelo del sistema solar accionado con una palanca para mostrar el verdadero movimiento de los planetas.
A pesar de toda su rareza, el agrupamiento de mañana será decepcionante como espectáculo, ya que el sol, que es uno de los objetos alineados, borrará a los otros planetas cuando se encuentren sobre el horizonte, dijo David Asher, astrónomo del observatorio Armagh, en Gran Bretaña.