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Mañana será otro año


Esta noche se va un año y viene otro. El 2009 será un año bisagra entre el final del gobierno actual, la transición y asunción de uno nuevo. Por ello, más que certezas caben preguntas claves: ¿Existirá una visión de Estado en los aspectos positivos de las gestiones gubernamentales del gobierno que termina y el que comienza? ¿Existirá la capacidad de cambio del nuevo gobierno en relación con las falencias y errores heredados del anterior? ¿Habrá capacidad de innovar y dinamizar lo social en el marco de un país que crece económicamente, pero no se desarrolla integralmente?

Si la respuesta a estas preguntas es negativa, nos encontraremos con un escenario donde privará la subordinación de las políticas sociales a las políticas económicas. O que se prefieran acciones puntuales, asistencialistas o clientelistas en lugar de plantearse políticas públicas construidas participativamente y blindadas contra la corrupción, que operen eficaz y eficientemente una educación de equidad y calidad, mejora en los niveles de salud, viviendas dignas y trabajo decente.

En ese escenario, la capacidad de cambio será medida por la voluntad política para impulsar además la necesaria descentralización política administrativa del Estado, teniendo como eje el municipio y la participación social; así como el cumplimiento de los acuerdos de la Concertación Nacional, entre ellos, la Ley de Participación Ciudadana.

También será necesario consolidar un plan de seguridad alimentaria y sostenibilidad ambiental, y una reforma política institucional del Estado panameño tal como está planteado en el último Informe Nacional de Desarrollo Humano.

Frente a la crisis económica mundial hay que propugnar para que el peso de la crisis no recaiga en las poblaciones pobres en forma de debilitamiento de las políticas sociales, en especial, de educación y salud, la baja de los precios de las materias primas exportadas y el alza de los precios de los productos, y en cambio urge diseñar un nuevo tipo de país con modelos de desarrollo que nos acerque a ser un país más justo, libre, transparente sostenible, seguro y democrático. El actor fundamental en todo esto es la gente. Somos nosotros y nosotras las que votamos y elegimos. Si seguimos vendiendo votos y conciencias como las elites políticas nos mal enseñaron que se hace democracia. Si no democratizamos la democracia, a través de lograr la transparencia y el control ético sobre el tema del financiamiento de los partidos y candidatos. Si no logramos la apertura a la constitución de nuevos partidos y la postulación independiente a la Presidencia.

Si nos dejamos vencer por la apatía y la indiferencia ante las injusticias e inequidades que nos acechan por doquier. Si permitimos que continúe el desastre ambiental. Si todo eso lo aceptamos y permitimos, somos y seremos los primeros responsables de males e infortunios que nos rebajan como personas y como nación soberana.

Mañana será otro día, pero también otro año. En esos 12 meses la conciencia, organización y movilización ciudadana será fundamental para hacer del próximo año no más de lo mismo, sino inicio y buena semilla de tiempos nuevos. ¡Si queremos!

raulleisr@hotmail.com

101 años de Panamá América

 
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