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Mandela y Carter


James Carter y Nelson Mandela. Dos expresidentes, uno blanco y otro negro. Uno del norte y otro del sur. Uno de América y otro de Africa. Uno de Estados Unidos y otro de Sur África. Ambos han hablado desde diferentes tribuna, pero tienen el común denominador de su estatura moral y de atreverse a señalar -en estos momentos- el papel que desempeña EE.UU. en la tensa situación que vive la humanidad.
Debemos leerlos con atención, y entender que lamentando la tragedia del 11-S en Estados Unidos, como el 11-S en Chile de 1973, es necesario ubicar los peligros que para la paz mundial tiene el rumbo actual del gobierno del país más poderoso que existe sobre la faz de la tierra.
Mandela: No hay duda de que Estados Unidos ahora siente que es la única superpotencia en el mundo y que puede hacer lo que quiera. Y debemos tener en cuenta a los hombres y mujeres que rodean al presidente.
Carter: Hasta ahora admirado casi universalmente como el principal adalid de los derechos humanos, nuestro país se ha convertido en el primer blanco de respetadas organizaciones internacionales preocupadas por estos principios básicos de la vida democrática.
Mandela: Estados Unidos ha cometido una serie de errores de política exterior durante las últimas décadas que lo convierte en una amenaza para la paz mundial. Entre los errores que tuvieron infortunadas repercusiones, el apoyo al Sha de Irán que llevó a la revolución islámica de 1979, mientras que la decisión de armar y financiar a los mujaidines afganos tras la invasión soviética, en lugar de apoyar a los sectores moderados de ese país, desembocó en la llegada de los talibanes al poder.
Carter: Hemos ignorado o perdonado abusos en naciones que apoyan nuestra campaña contra el terrorismo, mientras arrestábamos a ciudadanos estadounidenses como "combatientes enemigos", encarcelándoles en secreto e indefinidamente sin que estuvieran acusados de ningún crimen y sin tener derecho a un asesor jurídico. Esta política ha sido condenada por los tribunales federales, pero el Departamento de Justicia parece inflexible, y la cuestión sigue siendo dudosa.
Mandela: Si se consideran estos problemas, se llega a la conclusión de que la actitud de Estados Unidos es una amenaza para la paz mundial. Ahora, al preparar una invasión militar a Irak, (EE.UU.) dice que si existe el peligro de veto en la ONU, se puede salir de ella y actuar violando deliberadamente la soberanía de otros países. He ahí el mensaje que le envía al mundo. Es algo que debe ser condenado en los términos más firme.
Carter: Varios centenares de soldados talibanes capturados permanecen encarcelados en la bahía de Guantánamo en las mismas circunstancias, mientras el secretario de Defensa declara que no serán liberados aunque un día se les juzgue y se les declare inocentes. Estas acciones son similares a las de regímenes abusivos que históricamente han sido condenados por los presidentes estadounidenses.
Mandela: El ex jefe del equipo de inspectores de la ONU Scott Ritter, quien se encuentra en Bagdad, señaló que no existe evidencia de que desarrolle estas armas (de destrucción masiva), y tampoco George W. Bush o Tony Blair han mostrado evidencia alguna de que existan. Pero lo que nosotros sabemos es que Israel tiene armas de destrucción masiva. Nadie habla de eso. Si Estados Unidos y Gran Bretaña se dirigen a Naciones Unidas y ésta dice que existen evidencias concretas de la existencia de estas armas de destrucción masiva en Irak, y creemos que hay que hacer algo al respecto, lo apoyaremos.
Carter: Como ha sido puesto de relieve enérgicamente por aliados extranjeros y líderes responsables de anteriores administraciones y funcionarios de la actual, Bagdad no representa actualmente ningún peligro para EE.UU. Enfrentado a un intenso control y a la abrumadora superioridad militar de EE.UU., cualquier acción beligerante por parte de Sadam Husein contra un vecino, o incluso la más mínima prueba nuclear (necesaria antes de la construcción de armas), una amenaza tangible de emplear un arma de destrucción masiva o de compartir esta tecnología con organizaciones terroristas, sería suicida. Pero es bastante posible que se emplearan esas armas contra Israel o las fuerzas estadounidenses en respuesta a un ataque de EE.UU.
Mandela: Gente como el vicepresidente Dick Cheney y el secretario de Defensa Donald Rumsfeld son los que inducen al error a Bush. Son los hombres que lo rodean, unos dinosaurios, quienes no quieren que forme parte del mundo moderno. El único que quiere ayudar a Bush a pasar a la era moderna es Colin Powel.
Carter: (Existe en EE.UU.) Núcleo de conservadores que, bajo la tapadera de la proclamada guerra contra el terrorismo, intenta conseguir objetivos que ambicionaba desde hacía largo tiempo.
(Fuentes. Newsweek, AFP. The Washington Post, El País)

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