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Manejo y Cultura


Es de todos conocidos que el actual gobierno está adelantando un agresivo programa de señalización, diseño de rutas e inversión en infraestructura vial, a fin de agilizar el tráfico vehicular.
Hace un par de años se implementó un innovador programa que convirtió a ciertas calles de la ciudad de Panamá en importantes arterias vehiculares de una sola vía. Aunque al principio hubo quejas de la ciudadanía, acostumbrada a ciertas rutas para llegar a sus trabajos o a sus hogares, muy pronto los exitosos resultados hicieron que la medida tuviera un gran apoyo popular. Así, nuestra urbe capitalina tiene un flujo vehicular más adecuado al de una ciudad con un ritmo de crecimiento notable.
Luego de ello vino otra medida innovadora, esta vez en materia de seguridad, al exigírsele a los conductores el uso obligatorio del cinturón de seguridad, inmponiéndose una multa de cincuenta balboas a los infractores.
Luego de ello es evidente que este gobierno está adelantando un agresivo programa de de inversión a fin de mejorar la red vial de la República, a través de la construcción de nuevas carreteras, habilitación y pavimentación de viejas carreteras, ampliación de hombros. Además, un dinámico programa de señalización está llevándose a cabo.
Sin embargo, todo este esfuerzo se ve menoscabado ya que a diario la ciudadanía es testigo de una innumerable cantidad de automóviles mal estacionados que obstruyen y a veces hasta impiden el normal tráfico vehicular. Sin embargo, las autoridades brillan por su ausencia. Por un par de semanas vimos la acción de grúas que levantaban los carros mal estacionados pero dicha acción ha cesado, entregando las calles nuevamente a conductores inconscientes.
Otro tanto se puede decir del mal manejo imperante ya que a diario conductores violan abiertamente las reglas y señales de tránsito, muchas veces en frente de los policías de tránsito que parecieran no tener tiempo ni ganas de reprender a los infractores, ocasionando tranques, atrasos y hasta accidentes a los demás conductores que impotentemente observan estos desmanes.
Los panameños debemos comprender que la forma de nuestro manejo es un reflejo de nuestra cultura y del respeto o irrespeto que tenemos por las leyes. Las leyes, incluyendo las normas de tránsito, deben ser cumplidas aún en ausencia de una autoridad que nos obligue. Pero si las incumplimos no solamente en la impunidad sino abiertamente, a la luz del día y hasta en frente de los agentes de tránsito, ello deja mucho que desear de nuestra formación. Pero peor aún es la actitud de las autoridades, que son las encargadas de cumplir y hacer cumplir las leyes, que con su comportamiento están contribuyendo a la un creación de un estado de caos en el tráfico de nuestra ciudad. Es ya hora de que las autoridades impongan el orden debido en el tránsito vehicular y hagan cumplir las reglas y señales de tránsito en beneficio de la ciudadanía.

101 años de Panamá América

 
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