Manfredo y el Canal
El licenciado Fernando Manfredo Jr. es, sin discusión alguna, el panameño más versado en la problemática genérica del Canal. Hay en la organización aludida técnicos panameños que son grandes expertos en las especialidades en las que estudiaron la teoría, y adquirieron la práctica. Esos técnicos tienen la ventaja obvia de su especialización. Pero el caso de Manfredo es distinto. Estudió administración de empresas en la Universidad de Panamá y pulió su bagaje en el extranjero. Un poco antes, egresado de la escuela secundaria, se vinculó a compañías relevantes en nuestro país. Antes de relacionarse con el Canal, desempeñó cargos públicos elevados, todo lo cual le permitió hacerse de un equipaje intelectual valioso en las esferas particulares y públicas, que él llevó al puesto de Subadministrador del Canal, cuando fue nombrado por diez años, al entrar en vigencia los últimos tratados canaleros (1978). Vencido su período en el Canal, empresas extranjeras que obtuvieron licitaciones en los primeros planes relativos al traspaso del Canal de Panamá reclamaron sus servicios. Esa etapa de actividades personales parece que ha pasado.
Quienes conocen de cerca a Fernando Manfredo saben de sus preocupaciones por los problemas nacionales que se relacionan con su profesión, actividades y experiencias de trabajo. Además, como si lo anterior fuera poco, no es un rutinario, ni de cerrada mentalidad, sino todo lo contrario. Sin frecuentar su amistad en los últimos tiempos, hemos leído, de ocasión en ocasión, sesudos artículos periodísticos, dados a conocer por El Panamá América, en los que expone su vigilante atención para con aspectos de la realidad nacional, y últimamente, con relación al Canal. Conocemos a Fernando y sabemos que no es persona de resentimientos de ninguna clase, lo que nos adelantamos a consignar, porque diremos que no resulta extraño que en un medio como el de nuestro psicodélico país, ninguna administración panameña del Canal, hasta la fecha, se ha interesado en utilizar los enormes y beneficiosos servicios que Manfredo le ha podido prestar al Canal, en cualquier cargo de su plana mayor, sobre todo en los aspectos administrativos del manejo de esa gran arteria del tránsito marítimo universal. Y desde luego que no hemos llamado telefónicamente a Manfredo, para prevenirle de que hace algunas semanas veníamos pensando en escribir este artículo. Su humildad inteligente y su franqueza en actividades profesionales, son otras de las dotes que distinguen a este ciudadano nada común entre nosotros.
Hace poco tiempo Manfredo publicó artículos de gran interés sobre la falta de planificación adecuada del gran proyecto sobre el tercer juego de esclusas. Llamó la atención respecto del costo final del mismo, de seguirse en las ideas que esporádicamente se dan a conocer, que según sus datos podría ascender hasta diez mil millones, y eso que tal señalamiento es tentativo, pues no ha existido la necesaria coincidencia de los consultores canaleros, a través de los últimos años, en cuanto a los costos y diversos ángulos del plan.
Otra de las circunstancias señaladas por Manfredo fue la relativa a la competencia que tiene desde hace años el Canal, de parte de los barcos post-Panamax, que no están usando el Canal; la del puente terrestre de Estados Unidos y el que se está proyectando en Canadá; la del Canal de Suez; la del Cabo de Buena Esperanza y hasta la probable competencia que podría surgir por el Cabo de Hornos. Estas consideraciones exigen que se tenga en cuenta si hay o no suficiente perspectiva de que en el futuro próximo el transporte por el Canal, utilizando un tercer juego de esclusas, garantiza los ingresos indispensables para amortizar exitosamente la inversión.
También ha analizado últimamente Manfredo el argumento de las "selectas" personas que se opusieron al cierre de las bases militares, quienes calculaban que las mismas producían unos 250 millones de balboas anuales a Panamá y que esos opositores querían conservar contra viento y marea. Manfredo sostiene que hoy la reversión de las bases a Panamá ya está suministrando ingresos mucho mayores que aquella cantidad, lo que demuestra lo infundados que eran los temores de quienes consideraban antes y consideran aún que el cierre de tales bases era ruinoso para nuestro país. Las razones de la recesión actual de la economía panameña están en otros factores, principalmente foráneos, que tienen estremecida y en rojo, no sólo la economía de Panamá, sino la de Estados Unidos, y de la mayor parte de las grandes potencias económicas, de las que seguimos siendo víctimas los países pobres, hoy en camino de incrementar nuestra miseria. Y "sospechamos" que unos "avivatos" de Panamá, están adelantando pasos en materia del tercer juego de esclusas, con el pequeño olvido de que la decisión en torno al mismo requiere, fatalmente, la aprobación que necesariamente debe ser previa, de un plebiscito nacional, so pena de inconstitucionalidad.
Ojalá otros panameños, poseedores de conocimientos suficientes en estas materias, pudieran contribuir a la labor que ha venido cumpliendo Fernando Manfredo, con los artículos a que hemos aludido, porque el país necesita que esos problemas sean debatidos ahora, todavía oportunamente, a la faz de todo nuestro pueblo, así como lo ha venido haciendo también el arquitecto Ricardo Bermúdez Dutary, en forma nutrida de excelentes razones.
Quienes conocen de cerca a Fernando Manfredo saben de sus preocupaciones por los problemas nacionales que se relacionan con su profesión, actividades y experiencias de trabajo. Además, como si lo anterior fuera poco, no es un rutinario, ni de cerrada mentalidad, sino todo lo contrario. Sin frecuentar su amistad en los últimos tiempos, hemos leído, de ocasión en ocasión, sesudos artículos periodísticos, dados a conocer por El Panamá América, en los que expone su vigilante atención para con aspectos de la realidad nacional, y últimamente, con relación al Canal. Conocemos a Fernando y sabemos que no es persona de resentimientos de ninguna clase, lo que nos adelantamos a consignar, porque diremos que no resulta extraño que en un medio como el de nuestro psicodélico país, ninguna administración panameña del Canal, hasta la fecha, se ha interesado en utilizar los enormes y beneficiosos servicios que Manfredo le ha podido prestar al Canal, en cualquier cargo de su plana mayor, sobre todo en los aspectos administrativos del manejo de esa gran arteria del tránsito marítimo universal. Y desde luego que no hemos llamado telefónicamente a Manfredo, para prevenirle de que hace algunas semanas veníamos pensando en escribir este artículo. Su humildad inteligente y su franqueza en actividades profesionales, son otras de las dotes que distinguen a este ciudadano nada común entre nosotros.
Hace poco tiempo Manfredo publicó artículos de gran interés sobre la falta de planificación adecuada del gran proyecto sobre el tercer juego de esclusas. Llamó la atención respecto del costo final del mismo, de seguirse en las ideas que esporádicamente se dan a conocer, que según sus datos podría ascender hasta diez mil millones, y eso que tal señalamiento es tentativo, pues no ha existido la necesaria coincidencia de los consultores canaleros, a través de los últimos años, en cuanto a los costos y diversos ángulos del plan.
Otra de las circunstancias señaladas por Manfredo fue la relativa a la competencia que tiene desde hace años el Canal, de parte de los barcos post-Panamax, que no están usando el Canal; la del puente terrestre de Estados Unidos y el que se está proyectando en Canadá; la del Canal de Suez; la del Cabo de Buena Esperanza y hasta la probable competencia que podría surgir por el Cabo de Hornos. Estas consideraciones exigen que se tenga en cuenta si hay o no suficiente perspectiva de que en el futuro próximo el transporte por el Canal, utilizando un tercer juego de esclusas, garantiza los ingresos indispensables para amortizar exitosamente la inversión.
También ha analizado últimamente Manfredo el argumento de las "selectas" personas que se opusieron al cierre de las bases militares, quienes calculaban que las mismas producían unos 250 millones de balboas anuales a Panamá y que esos opositores querían conservar contra viento y marea. Manfredo sostiene que hoy la reversión de las bases a Panamá ya está suministrando ingresos mucho mayores que aquella cantidad, lo que demuestra lo infundados que eran los temores de quienes consideraban antes y consideran aún que el cierre de tales bases era ruinoso para nuestro país. Las razones de la recesión actual de la economía panameña están en otros factores, principalmente foráneos, que tienen estremecida y en rojo, no sólo la economía de Panamá, sino la de Estados Unidos, y de la mayor parte de las grandes potencias económicas, de las que seguimos siendo víctimas los países pobres, hoy en camino de incrementar nuestra miseria. Y "sospechamos" que unos "avivatos" de Panamá, están adelantando pasos en materia del tercer juego de esclusas, con el pequeño olvido de que la decisión en torno al mismo requiere, fatalmente, la aprobación que necesariamente debe ser previa, de un plebiscito nacional, so pena de inconstitucionalidad.
Ojalá otros panameños, poseedores de conocimientos suficientes en estas materias, pudieran contribuir a la labor que ha venido cumpliendo Fernando Manfredo, con los artículos a que hemos aludido, porque el país necesita que esos problemas sean debatidos ahora, todavía oportunamente, a la faz de todo nuestro pueblo, así como lo ha venido haciendo también el arquitecto Ricardo Bermúdez Dutary, en forma nutrida de excelentes razones.