Manifestaciones
El SUNTRACS viene manifestando en públio diferentes quejas, algunas por su relación con las empresas constructoras y otras, por condiciones que afectan por igual a sus miembros y al resto del país. Periódicamente recurre al cierre de calles como medida de presión y provocación. Como bien ha advertido el Presidente de la República, en democracia no se puede permitir que las quejas se manifiesten en forma que se afecten los derechos de terceros. "Nadie puede imponer por la fuerza sus razones", dijo.
Nadie se puede oponer a que quien tenga alguna inquietud sobre su condición o situación la exprese públicamente. Pero no puede ir más allá que poner en conocimiento a los demás. No puede afectar a terceros en sus derechos. Mucho menos, causar daños a éstos.
Ya es hora que al SUNTRACS se le reclame por los daños que causa, más allá de las multas o sanciones pecuarias nominales impuestas por juzgados a sindicalistas apresados. Quizá el país no pueda reclamar por los daños que causa a la economía en tiempo perdido, trabajo que no se pudo hacer, etc; pero sí se le puede reclamar a esa organización, que mantiene arcas millonarias, por los daños materiales e incuestionables a la propiedad privada y pública. Nos referimos a vehículos atacados por manifestantes, techos y ventanas rotos por objetos contundentes lanzados por ellos; y paradas de buses destruidas sin razón por los mismos sindicalistas que las aprovechan en su diario peregrinar.