"Mano dura", "Cara dura"
Afinales del período gubernamental recién pasado, la sociedad panameña se vio estremecida, alertada y hasta asombrada por el anuncio y la determinación del Ejecutivo de acabar de golpe con la delincuencia. Esta acción la denominaron "Mano Dura", operativo copiado de otros países de la región centroamericana que están enfrascados en una lucha contra las pandillas delictivas denominadas " maras".
Como medida de corte populista, lógicamente gran parte de la sociedad vio con buenos ojos dicha acción y hubo quienes hasta por la emoción estuvieron pidiendo la pena de muerte en Panamá. Para quienes nunca dudamos que este flamante operativo no era nada más que circo de entretenimiento, como bien se dijo una vez: "pataleo de ahogado", mantuvimos la denuncia constante y coherente con respecto a lo improvisado y poco efectivo de dicho operativo.
Entre los resultados obtenidos recordamos el incremento de la población penitenciaria sin importar el sobre hacinamiento creado, la represión y el terror en las calles donde pagaron justos por pecadores, mas hijos del pueblo detenidos y fichados una y otra vez, ningún "pesado" cayó y al final no pasó nada.
Las razones de nuestra denuncia son claras y tienen que ver con aspectos y situaciones relacionadas con interrogantes, como: ¿Por qué los operativos eran únicamente dirigidos a barrios populares? ¿Por qué se consideró que los mayores delincuentes de este país son los menores de edad? ¿Por qué solamente se persiguió al delincuente de baja cuantía?
Quienes estuvieron de acuerdo con este tipo de operativo cayeron en la trampa del canto de sirena y perdieron de vista que durante ese período nunca cayó un mono gordo, al contrario, eran premiados y hasta reconocidos como sucedió con la triste figura de la dama y el perro (Eagle).
Hoy día, con el nuevo período de la "Patria Nueva", con su lema "Cero Corrupción", gran parte de la sociedad panameña ve con asombro y algunos hasta con tristeza cómo "el gobierno de los pobres", así se denominaba, utilizó fondos públicos para cosas tan personales y banales.
Escándalos como el de las viviendas del sector Este (Prados del Este), resultados de auditorías de las partidas discrecionales, funcionarios, la situación económica y general que se vive en todos los ministerios como legado del pasado gobierno, las donaciones del gobierno de Taiwan, y como diría la canción, "y muchas cosas más" son el pan nuestro de cada día.
Aunque para algunos les ha sonado a chiste la declaración del Arzobispo Dimas Cedeño cuando dice que hay que exorcizar la Corte de Justicia, esto ya es el reconocimiento público de un mal entronizado en la sociedad, sin embargo seguimos en el país del no pasa nada.
La "Mano dura" para los que por mala suerte, mal destino, mala decisión, mal momento, por no tener padrino o madrina, por no ser un pesado, por no estar en el gobierno y hasta por haber nacido mal. La "Cara dura" para quienes una y otra vez vociferaron, señalaron, denunciaron y hasta se exhibieron una y otra vez en una supuesta persecución del delito. El "no pasa nada" para todas las veces que ante tantas denuncias siempre ocurren cosas que de forma estratégica vienen acompañadas con el tiempo y sólo nos quedan los tristes recuerdos.
Hoy vemos y oímos con sorpresa cómo quienes se sienten aludidos o señalados como corruptos levantan la voz y con tal tranquilidad responden que de seguir la persecución, sacarán sus archivos y empezarán a denunciar actos donde, incluso, estuvieron presentes o participaron figuras relacionadas con el actual gobierno. En una sociedad que se respeta, dicho argumento sólo tiene una definición y no es más que un vulgar chantaje; sin embargo, a este tipo de personaje no le cae ni la mano dura, es un cara dura y no pasa nada.
La consigna es clara: Tenemos que unirnos para combatir la corrupción, la pobreza y la injusticia, y en esta ocasión debemos exigir la "mano dura" para aquellos delincuentes que han enriquecido en medio de un mar de pobreza; señalar y callar a los "cara dura" y provocar que sucedan cosas y veremos que ya "no pasará nada".
DR: Hay dos presidentes en la cárcel y uno en investigación.
RICARDO MARTINELLI: Y uno a punto de entrar. Con lo que ha pasado aquí con esta partida secreta y con lo que han pedido aquí la cautelación de los bienes de la
Como medida de corte populista, lógicamente gran parte de la sociedad vio con buenos ojos dicha acción y hubo quienes hasta por la emoción estuvieron pidiendo la pena de muerte en Panamá. Para quienes nunca dudamos que este flamante operativo no era nada más que circo de entretenimiento, como bien se dijo una vez: "pataleo de ahogado", mantuvimos la denuncia constante y coherente con respecto a lo improvisado y poco efectivo de dicho operativo.
Entre los resultados obtenidos recordamos el incremento de la población penitenciaria sin importar el sobre hacinamiento creado, la represión y el terror en las calles donde pagaron justos por pecadores, mas hijos del pueblo detenidos y fichados una y otra vez, ningún "pesado" cayó y al final no pasó nada.
Las razones de nuestra denuncia son claras y tienen que ver con aspectos y situaciones relacionadas con interrogantes, como: ¿Por qué los operativos eran únicamente dirigidos a barrios populares? ¿Por qué se consideró que los mayores delincuentes de este país son los menores de edad? ¿Por qué solamente se persiguió al delincuente de baja cuantía?
Quienes estuvieron de acuerdo con este tipo de operativo cayeron en la trampa del canto de sirena y perdieron de vista que durante ese período nunca cayó un mono gordo, al contrario, eran premiados y hasta reconocidos como sucedió con la triste figura de la dama y el perro (Eagle).
Hoy día, con el nuevo período de la "Patria Nueva", con su lema "Cero Corrupción", gran parte de la sociedad panameña ve con asombro y algunos hasta con tristeza cómo "el gobierno de los pobres", así se denominaba, utilizó fondos públicos para cosas tan personales y banales.
Escándalos como el de las viviendas del sector Este (Prados del Este), resultados de auditorías de las partidas discrecionales, funcionarios, la situación económica y general que se vive en todos los ministerios como legado del pasado gobierno, las donaciones del gobierno de Taiwan, y como diría la canción, "y muchas cosas más" son el pan nuestro de cada día.
Aunque para algunos les ha sonado a chiste la declaración del Arzobispo Dimas Cedeño cuando dice que hay que exorcizar la Corte de Justicia, esto ya es el reconocimiento público de un mal entronizado en la sociedad, sin embargo seguimos en el país del no pasa nada.
La "Mano dura" para los que por mala suerte, mal destino, mala decisión, mal momento, por no tener padrino o madrina, por no ser un pesado, por no estar en el gobierno y hasta por haber nacido mal. La "Cara dura" para quienes una y otra vez vociferaron, señalaron, denunciaron y hasta se exhibieron una y otra vez en una supuesta persecución del delito. El "no pasa nada" para todas las veces que ante tantas denuncias siempre ocurren cosas que de forma estratégica vienen acompañadas con el tiempo y sólo nos quedan los tristes recuerdos.
Hoy vemos y oímos con sorpresa cómo quienes se sienten aludidos o señalados como corruptos levantan la voz y con tal tranquilidad responden que de seguir la persecución, sacarán sus archivos y empezarán a denunciar actos donde, incluso, estuvieron presentes o participaron figuras relacionadas con el actual gobierno. En una sociedad que se respeta, dicho argumento sólo tiene una definición y no es más que un vulgar chantaje; sin embargo, a este tipo de personaje no le cae ni la mano dura, es un cara dura y no pasa nada.
La consigna es clara: Tenemos que unirnos para combatir la corrupción, la pobreza y la injusticia, y en esta ocasión debemos exigir la "mano dura" para aquellos delincuentes que han enriquecido en medio de un mar de pobreza; señalar y callar a los "cara dura" y provocar que sucedan cosas y veremos que ya "no pasará nada".
DR: Hay dos presidentes en la cárcel y uno en investigación.
RICARDO MARTINELLI: Y uno a punto de entrar. Con lo que ha pasado aquí con esta partida secreta y con lo que han pedido aquí la cautelación de los bienes de la