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Martín o Endara, ¿quién será el presidente?


Quienes creen en el destino fijan su mirada sobre cosas que ocurren y que no podrían ser de otra manera por estar previamente determinadas. Seríamos algo así como una marioneta. No creemos que sea ésta la forma como están definidos los eventos que ocurren cotidianamente. Sin embargo, esto no significa desconocer que también en las constantes actividades del quehacer social, se dan coincidencias que logran extrañar hasta al más incrédulo de los humanos.
El punto es el siguiente. En el 2004, año de las próximas elecciones generales, se cumple el centenario del régimen presidencialista iniciado con la figura de Manuel Amador Guerrero.
Ahora bien, si leemos las distintas encuestas sobre popularidad, todas sin excepción, ubican al candidato del PRD (precandidato hasta el 30 de marzo) Martín Torrijos como virtual presidente de Panamá para el período 2004 - 2009. Si esto ocurre, que es lo más probable, entonces sin apegarnos al destino, tendríamos que decir que asistiremos a una interesante coincidencia que, a juicio de algunos, es consecuencia de lo que ya estaba escrito. Creemos en la posibilidad de esa coincidencia, pero la creemos en tanto existan factores objetivos que la explican. Desde luego que se necesita un nuevo liderazgo que libere al país del desastre en el que se le ha sumergido; es cosa que merece poca discusión.
Hay razones objetivas para que los panameños reclamemos el cambio urgente y positivo. No el cambio electorero, aquel que se pronuncia sin pepita en la lengua, pero que llegado el momento no sólo se olvida, sino que se reemplaza por la arrogancia desmedida.
Tampoco cabe el cambio a medias, aquel que recalca al personaje y su oportunidad, a nuestro juicio malograda. Hoy cuando, sin desconocer el derecho que tienen, aparecen voces postulando a Endara como la alternativa, nos vienen a la memoria las tantas promesas incumplidas en su período presidencial (ver caso de Colón), así como las medidas desafortunadas que tanto daños hicieron.
Lo que ocurre es que se nos quiere aplicar aquello que dijo Martí: “Los pueblos que olvidan es porque tienen buena memoria”. Quizás se pretende que se olvide la nefasta Ley 25 con la que despidió a miles de empleados públicos; o que se olvide el llamado Plan Ford (Panamá 100% privado) y lo que se llamó “los retiros voluntarios”; o que olvidemos las exoneraciones millonarias que se dieron en detrimento de los ingresos del Estado.
Regresemos a lo que son las coincidencias de la vida. El hecho de que uno de los precandidato del PRD (candidato a partir del 30 de marzo) se escriba con la letra “M”, abre la posibilidad de que para el 2004 tengamos el tercer presidente con características circunstanciales de similitud, respecto al contexto histórico-político de principio y finales del mismo siglo XX.
Veamos lo siguiente. El primer presidente de Panamá que fue, al mismo tiempo, el primer presidente de siglo XX, recayó en la figura de Manuel Amador Guerrero en 1904. El último mandatario electo en este mismo siglo (1999), lo fue Mireya Moscoso. Obsérvese que en ambos casos, el primer nombre se escribe con la letra “M”. Luego, entonces, quién descartaría que ahora que se cumplen 100 años de haberse electo al primer presidente de Panamá, resulte escogida también una persona cuyo primer nombre lleve la letra “M”. Martín, al igual que Manuel Amador Guerrero, en su momento, representaría la primera elección del nuevo milenio, y con él se completa la trilogía de los presidentes de Panamá con la característica señalada.
Fuera de estas circunstancias, Martín completa, además, otra trilogía si se contabiliza a Marco Robles de 1964 y Manuel Solís Palma de 1988. Después de estos ejemplos, ningún otro de los 29 presidentes electos, ya sea de manera directa, indirecta o miembros de gabinetes elegidos como mandatarios, llevan su nombre con la letra en mención.
En todo caso, sea por las casualidades o por razones objetivas, lo que resulta una necesidad para el país es que se dé una dirección del Estado con un perfil renovado, ajena a los vicios del poder; una mente sana que represente a la sociedad en su conjunto y no a una solo parte.
Sabemos que no hay equivocación al considerar que Martín sea esa alternativa y, por tanto, el próximo presidente de Panamá.

101 años de Panamá América

 
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