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Martín... ¡sólo faltó el machete!


Escuchamos el discurso del candidato a la presidencia por el PRD, para las elecciones del 2004. Por el contenido, tono y actitud percibimos en su discurso ansiedad, miedo y mucha preocupación. A lo interno golpeó a dos distinguidos copartidarios. Parece que no ha sido suficiente torcer el brazo de Juan Carlos Navarro para que desista de su arrolladora candidatura. No quiere competencia y ahora acude al insulto y a la amenaza para torcer el brazo a sus competidores en las primarias. No se ha dado cuenta que a lo interno no tiene contendor, ya que el único que estaba trabajando con suficiente tiempo y capacidad de dar respuesta a la membresía era Juan Carlos Navarro, quien se bajó por las "presiones". De esto se desprende que no había necesidad de atacar con chapucerías a los dos miembros que pretenden disputarle las primarias, quienes, indudablemente, reúnen más experiencia política que él y tienen muchos más años de activa participación a lo interno y externo del partido. Pero el auto-dedo es lo que se impone. Primero fue el dedo del Toro, quien lo señaló y puso como candidato. Hubo unas primarias maquilladas. Hoy es su propio dedo el que lo impone como candidato. Su discurso de barricada me recuerda hechos parecidos, en los cuales un general blandió un machete y declaró estado de guerra. Así de arrogante y disparatado fue el pronunciamiento de Martín.
Esta realidad contrasta con el respaldo que Martín le da a quienes por 26 años atacaron a su padre y lo señalaban con toda clase de epítetos. A ellos los acoge con placer en su casa, los sienta en su mesa y los alimenta con las mieles de una alianza... ¿Los reconoce usted, amable lector? Me refiero a Ricardo Arias Calderón, Teresita Yániz de Arias, y a otros miembros de la democracia cristiana, hoy disfrazados de Partido Popular. Estos son sus principales consejeros y estrategas... A éstos sí escucha y alienta su participación (sin someterlos a primarias) en las "cosas" del partido... Estos sí son buenos, los malos son los otros: los miles de "Pachi Cárdenas" y Mitchel Doens que componen la membresía...y así quiere llegar a ser presidente de los panameños. ¡Cuánta desfachatez!
Martín, con este comportamiento político no hay que buscar a los fantasmas de la conspiración... No hace falta cacería de brujas ni de amenazas.Tú solito te estás ahogando.
Hasta aquí mi percepción de lo que en su discurso se refirió, Martín, a lo interno del partido.
Para el resto del país, para nosotros los independientes, no hubo nada, salvo el concepto demagogo que dice que "el PRD no aguanta cinco años más de gobierno arnulfista", y "que el país mejorará con su llegada al país". Interpreto que con esto quiere apaciguar a los miembros del PRD que están sin trabajo... Politiquería barata, de trinchera. Pienso que nuestro país ya pasó esa etapa de "ofrecer trabajo, si llego al poder", puesto que esto, además de ser demagogia, es engañar a la membresía y jugar con su miseria. ¿Botara a todos los empleados públicos para darle trabajo a 350,000 miembros del PRD?
No hubo una sola palabra acerca de un plan de gobierno de cara al futuro económico y social del país. No hubo un solo mensaje de cultura, moral y ética política que nos permitiera el beneficio de la duda sobre sus verdaderas intenciones si llegase al poder. Se retrató de cuerpo completo como un guerrillero frustrado, dispuesto a empuñar un arma y dirigirla hacia quien no comparta su criterio, no le sea obediente, o le critique... ¿Es esto lo que queremos para el país? ¿Es ésta la clase de dirigente que aspiramos dirija el país? Con toda seguridad la respuesta a ambas preguntas es ¡No! Martín, sólo te faltó el machete...Tú silencio es mejor que tu discurso. Así lo percibo, así lo escribo.
Estoy muy consciente de que estos asuntos son demasiado serios en medio de la jarana de nuestros carnavales, pero son vitales, si es que queremos construir una nueva democracia basada en principios éticos y morales. De otra manera, gocemos y olvidemos que estamos a punto de caer en situaciones similares a las que afrontamos tanto antes como después de la narcodictadura.

101 años de Panamá América

 
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