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Martín Torrijos, la banca estatal y los duros de coca


En su discurso de "arranque de campaña", pronunciado el 15 de enero, Martín Torrijos advirtió: "Los directores del Banco Nacional y de la Caja de Ahorros tienen que velar por sus instituciones y no convertirlas en fuentes de préstamos para sus propios negocios, o [para] financiar campañas políticas." Con ello dio a entender que el proceder de los gerentes de la dictadura no debe servir de modelo a quienes ejercen esos mismos cargos en la actualidad.
No deben, por ejemplo, imitar al último gerente que durante el régimen castrense tuvo el Banco Nacional de Panamá. Miembro prominente del PRD, salió huyendo para México luego de la caída de Noriega. Hoy es requerido en extradición por la malversación de más de cinco millones de balboas. Por cierto que uno de sus hijos, condueño de una financiera, ahora participa en el proceso electoral, con costoso despliegue publicitario, como candidato a legislador por el PRD en el circuito 8-10.
Menos aún deben los funcionarios de hoy emular el estilo administrativo del último gerente de la Caja de Ahorros nombrado por Noriega, otro distinguido integrante del PRD. En tan sólo 20 meses de gestión, casi acaba con el "Banco de la Familia Panameña".
Fue procesado por peculado, por la suma de cuatro millones de balboas, pero el presidente Ernesto Pérez Balladares, del PRD, lo indultó el 23 de septiembre de 1994, junto con varios otros delincuentes. Ese indulto, como los de septiembre de 1995 (firmado por Martín Torrijos) y junio de 1994 (decretado por Guillermo Endara Galimany), debe ser una prueba del inquebrantable compromiso anticorrupción del partido de los cuarteles, sus aliados y satélites.
¿Se acordará Martín Torrijos de estos episodios, o de la firma que estampó en el Decreto N° 476 de 7 de septiembre de 1995, mediante el cual el Poder Ejecutivo eximió de toda culpa a un grupo de facinerosos? Los que oyeron sus palabras aquel 15 de enero están seguros de que la memoria le falla al candidato perredista o que desconoce la emocionante historia de su partido.
Por ejemplo, cuando al principio de su discurso hizo alusión a lo que llamó los "duros de los dólares", algunos de sus oyentes pensaron que se refería a los "duros" de cocaína que los inspectores de aduana encontraron en neveras transportadas a Miami en un avión de INAIR. ¡Esos sí eran duros de verdad! Con su venta se hicieron millonarios ciertos individuos muy vinculados a la cúpula dictatorial.
INAIR era propiedad de jerarcas del perredismo y la dictadura. "Entre diciembre de 1982 y junio de 1984, INAIR efectuó 19 vuelos de cocaína, transportando un total de 20 mil kilos", dijo Ricardo Bilonick, ex socio de Noriega (Betty Brannan Jaén, La Prensa, 9 de febrero de 1994). La cocaína, por cierto, salía de las bodegas de Transit, S.A., empresa vinculada a personajes de la dictadura, entre ellos quien hoy es presidente vitalicio de uno de los partidos de la alianza "Patria Nueva" (Brittmarie Janson Pérez, La Prensa, 25 de enero de 1999).
Ciertamente, hay que agradecer al candidato Torrijos por recordarnos en sus intervenciones públicas -tanto en lo que dice como en lo que deja de decir- cuáles son las conductas, propias de dictaduras perredianas, que deben evitarse en un Estado democrático y cuáles son los incidentes que merecen ser investigados y esclarecidos, para escarmiento de los avivatos y castigo de los corruptos.

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