Más críticas del exterior
Mientras que calificadoras internacionales de crédito como Moody"s se manifiestan optimistas sobre las perspectivas de negocios en nuestra vecina Costa Rica, The Economist Intelligence Unit, de la revista inglesa The Economist, ha reiterado las críticas ya formuladas por otros como Standard & Poor"s sobre las primeras actuaciones del gobierno de Mireya Moscoso en materia económica.
En su reporte sobre Panamá para el primer trimestre del año en curso, los analistas del The Economist predicen que el año 2000 resultará ser un año más lento que los anteriores, principalmente debido a una reducción importante en las inversiones del gobierno producto de un aumento en el servicio de la deuda e incrementos en el gasto público para garantizar la seguridad nacional. Hasta ahora califican como "confusas" las actuaciones fiscales del gobierno.
El informe hace especial mención sobre el financiamiento del gobierno a través de la compra de bonos por la Caja del Seguro Social, cuyo producto ha sido utilizado para financiar las operaciones del Estado. Según ellos, este mecanismo aumenta la deuda local y deja a la Caja con instrumentos a largo plazo sin liquidez.
Queda claro en el reporte que la propuesta del gobierno de usar los B/.1.3 mil millones del Fondo Fiduciario para el Desarrollo para la recompra de Bonos Brady y de vender las acciones del Estado en Cable & Wireless Panamá, S.A. será el primer gran reto que enfrentará el nuevo gobierno, ya que podría poner en evidencia la realidad de una Asamblea fraccionada y apática para con los proyectos del gobierno. Los últimos acontecimientos confirman la preocupación de The Economist Intelligence Unit, en la medida que las propuestas de los opositores Alberto Vallarino y Martín Torrijo,s han obligado al gobierno a manifestar mayor flexibilidad de la que hasta ahora habían reiterado.
Mientras el gobierno nacional y los funcionarios de turno continúen enviando señales adversas al exterior, los especialistas y medios extranjeros reiterarán sus reservas sobre las perspectivas económicas en Panamá, lo cual no sólo afecta negativamente nuestra capacidad crediticia, sino que también ahuyenta a potenciales inversionistas, quienes rápidamente ubicarán sus capitales en otras latitudes más atractivas y con gobiernos más coherentes.
En su reporte sobre Panamá para el primer trimestre del año en curso, los analistas del The Economist predicen que el año 2000 resultará ser un año más lento que los anteriores, principalmente debido a una reducción importante en las inversiones del gobierno producto de un aumento en el servicio de la deuda e incrementos en el gasto público para garantizar la seguridad nacional. Hasta ahora califican como "confusas" las actuaciones fiscales del gobierno.
El informe hace especial mención sobre el financiamiento del gobierno a través de la compra de bonos por la Caja del Seguro Social, cuyo producto ha sido utilizado para financiar las operaciones del Estado. Según ellos, este mecanismo aumenta la deuda local y deja a la Caja con instrumentos a largo plazo sin liquidez.
Queda claro en el reporte que la propuesta del gobierno de usar los B/.1.3 mil millones del Fondo Fiduciario para el Desarrollo para la recompra de Bonos Brady y de vender las acciones del Estado en Cable & Wireless Panamá, S.A. será el primer gran reto que enfrentará el nuevo gobierno, ya que podría poner en evidencia la realidad de una Asamblea fraccionada y apática para con los proyectos del gobierno. Los últimos acontecimientos confirman la preocupación de The Economist Intelligence Unit, en la medida que las propuestas de los opositores Alberto Vallarino y Martín Torrijo,s han obligado al gobierno a manifestar mayor flexibilidad de la que hasta ahora habían reiterado.
Mientras el gobierno nacional y los funcionarios de turno continúen enviando señales adversas al exterior, los especialistas y medios extranjeros reiterarán sus reservas sobre las perspectivas económicas en Panamá, lo cual no sólo afecta negativamente nuestra capacidad crediticia, sino que también ahuyenta a potenciales inversionistas, quienes rápidamente ubicarán sus capitales en otras latitudes más atractivas y con gobiernos más coherentes.