Más inversión y menos impuestos
Más diestro, resuelto y pragmático, y ya con la experiencia ganada durante su primer mandato, el presidente de Brasil, Lula Da Silva, acaba de anunciar el mayor presupuesto de inversiones en obras públicas en la historia del país, las cuales alcanzan la suma de 3,200 millones de dólares, que, como referencia de comparación, supera todo el Producto Interno de su vecina Argentina.
Aquello no tiene nombre. Vastas redes de carreteras, acueductos, puentes, escuelas, hospitales, tuberías de suministro de gas, etc. La suma es tan estratosférica, que hace pensar que el mandatario brasileño desea emular al presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt durante los años 30, pero sin recesión, puesto que la economía del gigante sudamericano suma al menos cinco años de pleno auge.
Con esta nueva inversión, el presidente Lula espera aplicar una especie de electro choque, que hará que su país dé un salto adelante que lo lleve a alcanzar un crecimiento económico de más de 5% anual.
Y como complemento a la impactante estrategia, libre de complejos y radicalismos ideológicos, el mandatario brasileño, amarrándose codo a codo con los capitalistas del país, ha anunciado una reducción de impuestos por monto superior a los mil millones de dólares este año, con lo cual espera que el sector privado se sume al esfuerzo de convertir al país en una especie de China de Occidente. Lula ya había declarado el año pasado la independencia energética de Brasil, sobre la base de su descomunal potencial hidroeléctrico, el éxito de su programa de alcoholina y la producción de gas y petróleo en su propio suelo.
Todo parece indicar que el presidente Lula y Brasil tienen reservada para el mundo una tremenda sorpresa para los próximos años de su mandato.