Mas que la plata, el amor al deporte
Como es muy bien conocido ahora, la estrella del atletismo panameño y la nueva sensación del atletismo americano, oriundo de Colón, Irving Saladino, es nuestro campeón americano de salto; el saltador hacia un sueño de metas y logros, siempre superándose asimismo. Este jóven colonense orgulloso de sus raíces, se ha convertido en una inspiración para muchos que desean en verdad explotar su potencial, pero con toda la buena intención de llevar en alto el deporte, la competencia, la unidad étnica, y a su bello país, Panamá. El poder codearse con deportistas del más alto nivel en competencias como la de Moscú, deja en claro que aquí hay Saladino para rato, y con las mejores expectativas de triunfos en el salto libre.
Irving ha podido llegar mucho más allá de lo que era esta modalidad hace setenta años en el deporte panameño. En su pelea por las medallas con su marca de la calificación (8,10 mts), borró de las listas uno de los récords nacionales más viejos del mundo, que databa del 2 de marzo de 1946, es decir, ¡de hace sesenta años! Su autor, con una marca de 7,42 metros fue el velocista Lloyd LaBeach, el héroe del deporte panameño, dos veces medallista olímpico de bronce, en 100 y en 200 metros, con ocasión de los Juegos de Londres 1948. El triunfo y orgullo de todo deportista es poder vencer marcas, vencer sus marcas y poder llegar al sitial de su rama y a la historia.
Todos estos datos son para adentrarnos en el punto que queremos remarcar. Deportistas como Irving Saladino deben ser elogiados por sus triunfos o metas, pero no elogiados por cuánto es el factor monetario que ellos se llevan, seguro para sus familias, para proyectos personales y profesionales, etc. Como hemos podido percatarnos en algunos medios, lo primero que se menciona es la bolsa valorada en tantos miles de dólares que se lleva el panameño como si esto fuera el motivo de su esfuerzo solamente y no en alcanzar la gloria deportiva y patriótica. Informaciones que tienen un matiz de materialismo más que de información sana, que sirva de inspiración a los jóvenes que desean crecer en el deporte. Porque el dinero no lo es todo. Lo que ellos ganan es un incentivo en sus carreras, pues la misma historia lo declara que deportistas que solo han puesto de primero el dinero, la fama y la vanagloria han terminado de lo peor sus trayectorias. Lo primordial será que deportistas como Irving Saladino, como Bayano Kamani, y otros puedan tener en sus mentes que no lo queremos porque ahora tienen dinero, y antes no eran nadie, estaban en el anonimato, sino porque dejan en alto al país, a la nación que los vio nacer, y que su gloria trascenderá a través de los años, a futuras generaciones que necesitarán estos modelos de inspiración y apoyo. Que viva el amor por el deporte más que el materialismo egoísta y altivo.
Cualquiera de las tres que sea correcta, ¡que Dios nos agarre confesados!
Irving ha podido llegar mucho más allá de lo que era esta modalidad hace setenta años en el deporte panameño. En su pelea por las medallas con su marca de la calificación (8,10 mts), borró de las listas uno de los récords nacionales más viejos del mundo, que databa del 2 de marzo de 1946, es decir, ¡de hace sesenta años! Su autor, con una marca de 7,42 metros fue el velocista Lloyd LaBeach, el héroe del deporte panameño, dos veces medallista olímpico de bronce, en 100 y en 200 metros, con ocasión de los Juegos de Londres 1948. El triunfo y orgullo de todo deportista es poder vencer marcas, vencer sus marcas y poder llegar al sitial de su rama y a la historia.
Todos estos datos son para adentrarnos en el punto que queremos remarcar. Deportistas como Irving Saladino deben ser elogiados por sus triunfos o metas, pero no elogiados por cuánto es el factor monetario que ellos se llevan, seguro para sus familias, para proyectos personales y profesionales, etc. Como hemos podido percatarnos en algunos medios, lo primero que se menciona es la bolsa valorada en tantos miles de dólares que se lleva el panameño como si esto fuera el motivo de su esfuerzo solamente y no en alcanzar la gloria deportiva y patriótica. Informaciones que tienen un matiz de materialismo más que de información sana, que sirva de inspiración a los jóvenes que desean crecer en el deporte. Porque el dinero no lo es todo. Lo que ellos ganan es un incentivo en sus carreras, pues la misma historia lo declara que deportistas que solo han puesto de primero el dinero, la fama y la vanagloria han terminado de lo peor sus trayectorias. Lo primordial será que deportistas como Irving Saladino, como Bayano Kamani, y otros puedan tener en sus mentes que no lo queremos porque ahora tienen dinero, y antes no eran nadie, estaban en el anonimato, sino porque dejan en alto al país, a la nación que los vio nacer, y que su gloria trascenderá a través de los años, a futuras generaciones que necesitarán estos modelos de inspiración y apoyo. Que viva el amor por el deporte más que el materialismo egoísta y altivo.
Cualquiera de las tres que sea correcta, ¡que Dios nos agarre confesados!