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Matar al peatón


Ala vez que los países van tomando conciencia de que el hombre es el sujeto y objeto de todas las actividades de la vida, y que por ello el centro de una buena política de seguridad vial debe ser la protección del peatón, en Panamá seguimos dando prioridad a facilitar la movilidad vehicular penalizando al hombre que se desplaza a pie. Así lo demuestran: el aumento de los límites de velocidad, la ampliación de las vías, la reducción de las aceras, los inexistentes o inapropiados accesos para discapacitados o para personas de la tercera edad, la falta de señalización peatonal y la contaminación por ruido o visual, entre otras. Aun cuando diseñamos puentes peatonales los hacemos inapropiados, inseguros y poco atractivos. Miles de personas se desplazan diariamente de la casa al trabajo o a la escuela teniendo que salvar obstáculos que ponen en peligro su vida, simplemente porque las autoridades responsables de regular el desarrollo urbano no tienen en su mente la movilización del peatón. Todos hemos sido acostumbrados a convivir en una ciudad ruidosa e insegura porque la prioridad vial está fundamentada en dejar a los vehículos que inundan las calles sin control, en libertad para circular a altas velocidades, contaminando el ambiente con ruidos y gases que están aumentando el nivel de agresividad de la población y poniendo en peligro su vida.

101 años de Panamá América

 
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