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Me causa sorpresa


Después de las elecciones mi alegría usual quedó en suspenso. El 4 de mayo, sin embargo volvía a sentir ese aleteo intranquilo al leer en Reflexiones de El Panamá América "A veces" y "Gracias" de Zenaida Bacardí, dos piezas literarias románticas y sumamente sentimentales que tocan las fibras más profundas del ser. Leí de nuevo, además, El Arte de Amar y Miedo a la Libertad de Eric Fromm. Ya repuesta retrocedí mi mente a ciertos eventos que me han causado sorpresa. Veamos.
Cuando Solidaridad se unió al PRD, en vez de apoyar al Ing. Alberto Vallarino por los lazos familiares que tanto el presidente retirado como el actual de ese partido los debía unir yo no podía comprender este desvío y me causó sorpresa. El tiempo se encargó después de demostrar que Alberto sin ese grupo obtuvo más de 200 mil votos y que Solidaridad apenas si contribuyó con 1.% de los votos que obtuvo Martín, aunque para sus legisladores haya aportado 5.7%. Ni siquiera sé por qué me sorprendió lo que analiza si en el referéndum Solidaridad apenas si atisbó la cabeza a favor del Toro.
Me causó sorpresa oír y ver por la televisión la bochornosa descripción del Dr. Ricardo Arias Calderón, hecha por Boby Eisenmann. "El Elogio de la Ignorancia", escrita por el Dr. Arias Calderón (P/A 01/5/99) vuelve cenizas las palabras del primero y lo lleva a una nimia delicadeza de genio. El PDC, un partido casi en quiebra resurge quedando como el tercer partido del país. Obtiene cuatro legisladores, entre ellos, la más allegada al Dr. Arias Calderón, su esposa Teresita. "El Elogio de la Ignorancia" entra en mi álbum como el mejor escrito político que he leído en lo que va del año.
Nuestra educación está atrasadísima. Cuando yo ingresé al IPA, en 1935, venía de una escuela pública primaria que evaluaba a sus alumnos del 1 al 5. Todos mis compañeros habían pasado por lo mismo. De repente se nos calificaba con A, A más, A menos, B, B más, B menos, C, D y F. Nunca hicimos preguntas. Esa era la práctica del IPA y nosotros entre doce y catorce años la comprendimos enseguida. No se nos enseñó la equivalencia al sistema numérico, los padres de familia lo aceptaron sin reuniones y sin cuestionar el método. Hoy los docentes se quejan, los alumnos vociferan por la televisión, cierran calles y hacen de un asunto muy sencillo toda una odisea. Mucha sorpresa me causa esta actitud. Nuestra educación no sólo está retardada sino exigente, pero no para mejorar sino para quedarnos estancados. Lo único malo que yo veo en todo esto es que el Ministerio de Educación debió introducir este cambio a principios de año no en el segundo bimestre. Todos los involucrados han hecho una telaraña impenetrable de una de un trozo de hilo de seda.

101 años de Panamá América

 
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