"Me tocó perder"
"Me tocó perder", expresó Vladimiro Montesinos al ministro del Interior del Perú al momento de ser entregado cautivo por ministro del Interior venezolano, en la sede de la Dirección de Inteligencia Militar de Venezuela, tras 237 días de vivir fugitivo de la justicia. Fue la misma frase con que se rindió Abimael Guzmán y ojalá sirva de ejemplo a todos aquellos hombres públicos que cuando detentan el poder hacen uso indebido del mismo. Tarde o temprano deben rendir cuentas por sus actuaciones.
Fuentes diversas dan a conocer la posibilidad que la captura del hombre más buscado del Perú fue obra de la paciente labor de seguimiento del equipo de élite denominado Odessa, formado especialmente con cuadros selectos de la policía peruana. Ha trascendido también que para su captura fue vital el aporte de un informante capturado por el FBI (Federal Bureau Investigation). Se dice que desde hace seis meses, un contingente importante de este grupo se trasladó a Venezuela, donde fue vertebrando el operativo y que dio con la ubicación definitiva de Montesinos, no obstante negarlo las autoridades venezolanas. Se dice que gracias a un emisario de Vladimiro Montesinos, enviado especialmente a Miami para chantajear a una entidad bancaria la entrega de 38 millones de dólares que allí había depositado, fue el hilo que condujo a su captura. Aparentemente el comisionado montesinista finalmente aceptó colaborar con las autoridades a cambio de no ser procesado por chantaje en los Estados Unidos y de la percepción de los cinco millones de dólares ofrecidos como recompensa por el gobierno peruano. Aparentemente el comisionado de Montesinos, tan pronto se instaló en Miami, presionó al banco bajo la amenaza que, en caso no le entregaran los 38 millones de dólares, proporcionaría a las autoridades norteamericanas información que comprometía a esa entidad financiera en operaciones de lavado de dinero. El banco frente a las presiones del enviado montesinista, en vez de colaborar o simular hacerlo, optó por contactarse de inmediato con el FBI (Federal Bureau Investigation). De esos contactos salió la decisión de que un oficial del FBI empezara a actuar como si fuera un representante de la entidad bancaria hasta que se dio con su captura.
Se comenta mucho de que Montesinos estuvo todo este tiempo bajo la protección directa del presidente venezolano y de Fidel Castro quienes, conocedores de la información que maneja Montesinos de la región americana lo protegieron hasta donde les fue posible. Tal fue la presión de los gobiernos del área que a Chávez, parece, no le quedó otro recurso que desistir en su empeño. Muy fuertes acusaciones han recaído sobre Chávez que en su defensa, quizás por aquello que consideran los militares de que la mejor defensa es el ataque, ha procedido a lanzar toda clase de improperios contra quienes lo señalan como encubridor de Montesinos y a retirar el embajador de Venezuela del Perú.
Lo cierto es que es muy difícil de creer que Montesinos haya permanecido, casi un año en Venezuela, sin conocerlo la inteligencia venezolana. En ese país donde se han establecido "los vecinos bolivarianos", que no son otra cosa que los G2 de antaño de los regímenes militares, no se mueve nada sin conocerlo Chávez.
Para conocimiento de los apreciados lectores transcribimos columna intitulada "No tengo miedo", publicada en un diario venezolano, que lee textualmente así y revela, en parte, lo acontecido:
"Alejandro Toledo, presidente electo de Perú, asestó un duro golpe a la humanidad política de Hugo Chávez. Le torció el brazo cuando lo recibió en Lima el pasado sábado 23 de junio. Toledo fue categórico al insistir que se produjo una conversación abierta entre él y Chávez, de manera puntual, sobre el caso Montesinos. Siento pena ajena por la nueva clase política instalada de manera transitoria en mi país, no tengo miedo en llamar la atención sobre las reiteradas e irresponsables declaraciones de José Vicente Rangel, hablando del imaginario político, negando una y otra vez la existencia de Montesinos en Venezuela, y de aquel otro, el diputado Pedro Carreño, quien de manera irrespetuosa ocupó algunos espacios importantes en los medios de comunicación social para señalar que Montesinos habría sido asesinado por los propios militares peruanos para repartirse los dólares robados por éste. Ahora aparece Hugo Chávez, en el marco de la celebración del Consejo Presidencial Andino, en la ciudad de Valencia haciendo un pésimo papel de héroe, anunciando la captura de Montesinos, así como sacada de la maga de la chaqueta, en la creencia que tanto los representantes de los países andinos, presidentes de países nacionales y cancilleres, como de nosotros los venezolanos y ante la prensa internacional, todo globalizado, que será rebotado al mundo entero. Todo un universo se enterará de la muy baja calidad política de Chávez, quien olvida que somos personas inteligentes, que vemos cómo la costura de la ignorancia e incapacidad política se exhibe de manera impúdica. No, basta ya."
Fuentes diversas dan a conocer la posibilidad que la captura del hombre más buscado del Perú fue obra de la paciente labor de seguimiento del equipo de élite denominado Odessa, formado especialmente con cuadros selectos de la policía peruana. Ha trascendido también que para su captura fue vital el aporte de un informante capturado por el FBI (Federal Bureau Investigation). Se dice que desde hace seis meses, un contingente importante de este grupo se trasladó a Venezuela, donde fue vertebrando el operativo y que dio con la ubicación definitiva de Montesinos, no obstante negarlo las autoridades venezolanas. Se dice que gracias a un emisario de Vladimiro Montesinos, enviado especialmente a Miami para chantajear a una entidad bancaria la entrega de 38 millones de dólares que allí había depositado, fue el hilo que condujo a su captura. Aparentemente el comisionado montesinista finalmente aceptó colaborar con las autoridades a cambio de no ser procesado por chantaje en los Estados Unidos y de la percepción de los cinco millones de dólares ofrecidos como recompensa por el gobierno peruano. Aparentemente el comisionado de Montesinos, tan pronto se instaló en Miami, presionó al banco bajo la amenaza que, en caso no le entregaran los 38 millones de dólares, proporcionaría a las autoridades norteamericanas información que comprometía a esa entidad financiera en operaciones de lavado de dinero. El banco frente a las presiones del enviado montesinista, en vez de colaborar o simular hacerlo, optó por contactarse de inmediato con el FBI (Federal Bureau Investigation). De esos contactos salió la decisión de que un oficial del FBI empezara a actuar como si fuera un representante de la entidad bancaria hasta que se dio con su captura.
Se comenta mucho de que Montesinos estuvo todo este tiempo bajo la protección directa del presidente venezolano y de Fidel Castro quienes, conocedores de la información que maneja Montesinos de la región americana lo protegieron hasta donde les fue posible. Tal fue la presión de los gobiernos del área que a Chávez, parece, no le quedó otro recurso que desistir en su empeño. Muy fuertes acusaciones han recaído sobre Chávez que en su defensa, quizás por aquello que consideran los militares de que la mejor defensa es el ataque, ha procedido a lanzar toda clase de improperios contra quienes lo señalan como encubridor de Montesinos y a retirar el embajador de Venezuela del Perú.
Lo cierto es que es muy difícil de creer que Montesinos haya permanecido, casi un año en Venezuela, sin conocerlo la inteligencia venezolana. En ese país donde se han establecido "los vecinos bolivarianos", que no son otra cosa que los G2 de antaño de los regímenes militares, no se mueve nada sin conocerlo Chávez.
Para conocimiento de los apreciados lectores transcribimos columna intitulada "No tengo miedo", publicada en un diario venezolano, que lee textualmente así y revela, en parte, lo acontecido:
"Alejandro Toledo, presidente electo de Perú, asestó un duro golpe a la humanidad política de Hugo Chávez. Le torció el brazo cuando lo recibió en Lima el pasado sábado 23 de junio. Toledo fue categórico al insistir que se produjo una conversación abierta entre él y Chávez, de manera puntual, sobre el caso Montesinos. Siento pena ajena por la nueva clase política instalada de manera transitoria en mi país, no tengo miedo en llamar la atención sobre las reiteradas e irresponsables declaraciones de José Vicente Rangel, hablando del imaginario político, negando una y otra vez la existencia de Montesinos en Venezuela, y de aquel otro, el diputado Pedro Carreño, quien de manera irrespetuosa ocupó algunos espacios importantes en los medios de comunicación social para señalar que Montesinos habría sido asesinado por los propios militares peruanos para repartirse los dólares robados por éste. Ahora aparece Hugo Chávez, en el marco de la celebración del Consejo Presidencial Andino, en la ciudad de Valencia haciendo un pésimo papel de héroe, anunciando la captura de Montesinos, así como sacada de la maga de la chaqueta, en la creencia que tanto los representantes de los países andinos, presidentes de países nacionales y cancilleres, como de nosotros los venezolanos y ante la prensa internacional, todo globalizado, que será rebotado al mundo entero. Todo un universo se enterará de la muy baja calidad política de Chávez, quien olvida que somos personas inteligentes, que vemos cómo la costura de la ignorancia e incapacidad política se exhibe de manera impúdica. No, basta ya."