“Me van a extrañar”
Mire ya lo que me pasó: Leyendo hace algunos días las declaraciones de la Sra. Presidente de la República, sobre la frase de este encabezamiento, me costó mucho entender a qué se refería cuando dijo “Me van a extrañar”. Vino a mi mente una serie de interrogantes. Pensé que este mensaje fue dirigido a un país que cuenta con un pueblo que tiene un 95% de ciudadanos alfabetizados, y que la mandataria quizá se equivocó de audiencia o de nación cuando sus palabras llegaron a los medios. En esa confusión de ideas, concluí que efectivamente este mensaje fue al pueblo.
No creo que el panameño vaya a extrañar el desempleo, el hambre, la pobreza, el alto costo de la vida, la injusticia social, la deficiencia de la Caja de Seguro Social, el CEMIS, el 5%, los “durodólares”, los relojes Cartier, y la percepción de la corrupción. No conozco pueblo en el mundo que extrañe la antítesis del arte de gobernar con justicia, transparencia y equidad.
De lo que sí estamos seguro es que el pueblo, en su mayoría, sí está extrañando y esperando con impaciencia el regreso del hombre que revirtió esas mismas frustraciones que sacrificaron el bienestar del país antes de ascender al poder en 1989, me refiero a Guillermo Endara G.
Con la muerte de los hijos de Hussein, Bush y Blair tratarán de cubrir la del Dr. Kelly. Quienes no han podido dar con Bin Laden, Mula Omar, Sadam o las armas de destrucción masivas, ahora querrán mostrar progresos. Queda por ver si tales bajas desmoralizarán a la resistencia.
La mayoría iraquí no simpatiza con la ocupación, y la muerte de éstos o de Hussein podría ser interpretada como que se confirma que la presencia extranjera se hace más innecesaria. Quienes marchan en las calles o se enfrentan a las tropas representan diversas tendencias: desde radicales chiítas hasta socialistas. Si se profundizan las investigaciones y el descontento en Irak, y dentro de EEUU y Reino Unido ante la ocupación, es posible que se produzcan serios remezones dentro de los propios gobiernos de los países atacantes.
La ayuda de gobierno a gobierno sólo trajo dependencia, dirigismo, corrupción, derroche y endeudamiento. La solución de la pobreza es la libertad.
Las naciones que liberalizaron sus economías avanzaron, no sólo hacia mercados abiertos y eficientes, sino también hacia una economía atractiva para las inversiones, con una justicia honesta y capaz de hacer cumplir las leyes, de combatir la corrupción y proteger los derechos de propiedad.
(* Corresponsal de AIPE y presidente del Foro Libertario. (c) www.aipenet.com)
No creo que el panameño vaya a extrañar el desempleo, el hambre, la pobreza, el alto costo de la vida, la injusticia social, la deficiencia de la Caja de Seguro Social, el CEMIS, el 5%, los “durodólares”, los relojes Cartier, y la percepción de la corrupción. No conozco pueblo en el mundo que extrañe la antítesis del arte de gobernar con justicia, transparencia y equidad.
De lo que sí estamos seguro es que el pueblo, en su mayoría, sí está extrañando y esperando con impaciencia el regreso del hombre que revirtió esas mismas frustraciones que sacrificaron el bienestar del país antes de ascender al poder en 1989, me refiero a Guillermo Endara G.
Con la muerte de los hijos de Hussein, Bush y Blair tratarán de cubrir la del Dr. Kelly. Quienes no han podido dar con Bin Laden, Mula Omar, Sadam o las armas de destrucción masivas, ahora querrán mostrar progresos. Queda por ver si tales bajas desmoralizarán a la resistencia.
La mayoría iraquí no simpatiza con la ocupación, y la muerte de éstos o de Hussein podría ser interpretada como que se confirma que la presencia extranjera se hace más innecesaria. Quienes marchan en las calles o se enfrentan a las tropas representan diversas tendencias: desde radicales chiítas hasta socialistas. Si se profundizan las investigaciones y el descontento en Irak, y dentro de EEUU y Reino Unido ante la ocupación, es posible que se produzcan serios remezones dentro de los propios gobiernos de los países atacantes.
La ayuda de gobierno a gobierno sólo trajo dependencia, dirigismo, corrupción, derroche y endeudamiento. La solución de la pobreza es la libertad.
Las naciones que liberalizaron sus economías avanzaron, no sólo hacia mercados abiertos y eficientes, sino también hacia una economía atractiva para las inversiones, con una justicia honesta y capaz de hacer cumplir las leyes, de combatir la corrupción y proteger los derechos de propiedad.
(* Corresponsal de AIPE y presidente del Foro Libertario. (c) www.aipenet.com)