Médicos sin empleos
En Panamá existen normas y procedimientos vigentes que, en la mayoría de los casos, requieren de una revisión urgente para la consecución de los objetivos nacionales orientados a cumplir con las promesas electorales durante el tiempo que cada gobierno dispone y para el cual fueron elegidos. Tal es el caso del Ministerio de Salud, que debería contar con el suficiente recurso humano calificado para atender las necesidades apremiantes de la población rural para "Transformar el Panamá que somos en el Panamá que queremos...". Sin embargo, decenas de médicos rurales recién graduados están hoy sin empleo, debido a la incapacidad de las instituciones públicas rectoras, caracterizadas por una torpe centralización de las decisiones y del manejo de sus recursos, aunado a la clásica lentitud del proceso administrativo para el nombramiento de nuevos médicos y a la eterna falta de financiamiento del sector social.
Resulta inconcebible que en Panamá nos demos el lujo de mantener a unos cuarenta médicos rurales, recién graduados de las mejores universidades médicas de Cuba, a la espera de una promesa de trabajo para retornar al campo con impaciencia y retribuir a su propia gente el beneficio de una educación lograda con tanto sacrificio y tras varios años de estudio. A aquellos que les preocupa el tema ideológico, les podemos sugerir que cualquier persona que haya vivido en Cuba, especialmente en los últimos años, se habrá dado cuenta que el sistema político cubano es un rotundo fracaso, pero que su medicina es muy buena.
Lo más grave es que, según datos del PNUD, es en el campo panameño donde existen las más urgentes necesidades del país para alcanzar los mínimos niveles de desarrollo humano al que tiene derecho la población que allí vive. La no utilización del recurso humano altamente capacitado en el sector salud debería ser considerado un "delito político" para los funcionarios que ignoran tales realidades.
Resulta inconcebible que en Panamá nos demos el lujo de mantener a unos cuarenta médicos rurales, recién graduados de las mejores universidades médicas de Cuba, a la espera de una promesa de trabajo para retornar al campo con impaciencia y retribuir a su propia gente el beneficio de una educación lograda con tanto sacrificio y tras varios años de estudio. A aquellos que les preocupa el tema ideológico, les podemos sugerir que cualquier persona que haya vivido en Cuba, especialmente en los últimos años, se habrá dado cuenta que el sistema político cubano es un rotundo fracaso, pero que su medicina es muy buena.
Lo más grave es que, según datos del PNUD, es en el campo panameño donde existen las más urgentes necesidades del país para alcanzar los mínimos niveles de desarrollo humano al que tiene derecho la población que allí vive. La no utilización del recurso humano altamente capacitado en el sector salud debería ser considerado un "delito político" para los funcionarios que ignoran tales realidades.