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Medio Oriente: bien de lo mal que se pone


La escalada de violencia en Oriente Medio amenaza con desembocar en una guerra abierta entre palestinos e israelíes, tras 50 años de conflictos que endurecen más las posiciones, cada vez más lejanas a una solución justa. Desde la ocupación de la Franja Gaza y Cisjordania, los islamitas y los extremistas israelíes en lo único que parecen haberse puesto de acuerdo es en la Ley del Talión. Cada agresión genera otra y la violencia más violencia.
Los radicales palestinos, tras los últimos atentados suicidas del 2 de diciembre, han colocado a Yasser Arafat contra las cuerdas, forzando una escalada militar que va de una represalia a otra. Desde la Segunda Intifada, iniciada en septiembre del año pasado, el reguero sangriento ha dejado más de mil muertos, de los cuales 800 son palestinos y otros 200 son israelíes. En ambos casos la mayoría eran en inocentes.
El proceso de paz interrumpido durante 14 meses no interesaba a la administración Bush, la cual desde entonces parecía lavarse las manos por la sangre derramada. Los atentados a las Torres Gemelas y al Pentágono obligaron a Washington a cambiar de actitud en busca de un apoyo de los países musulmanes en su venganza contra Osama bin Laden, desangrando también al pueblo afgano. Es así como el secretario de Estado, Colin Powell, visita al Medio Oriente y exige el retorno al diálogo advirtiendo a Arafat que ponga mano dura a los grupos radicales y a Sharon que ponga fin de una vez por todas a la construcción de más asentamientos judíos en los territorios árabes ocupados desde la guerra de 1967.
El aparente mayor protagonismo de Estado Unidos en el Medio Oriente, cuando el propio Bush reconoce la necesidad de la creación de un Estado Palestino que pueda vivir junto al de Israel en seguridad para ambos, volvió a sesgarse a favor de Israel cuando no condenó los bombardeos israelíes contra blancos palestinos en Gaza, la cual es la sexta ciudad bajo soberanía palestina atacada militarmente desde el 18 de octubre pasado. Por el contrario, después de tibias críticas a Israel para evitar una resolución de condena del Consejo de Seguridad, Estados Unidos justifica los ataques recientes de Israel como su "derecho a defenderse".
Semanas atrás, el Departamento de Estado había deplorado que "las acciones del ejército Israelí estaban causando la muerte de numerosos civiles palestinos en circunstancias inaceptables". Israel respondió que "Yasser Arafat protege a los terroristas como los talibán a Osama bin Laden", y por tanto, "Israel actuará contra la Autoridad Palestina de la misma manera como EE.UU. y Gran Bretaña actúan contra los regímenes que apoyan al terrorismo".
El ejemplo de la guerra de Afganistán como "lucha contra el terrorismo" ahora será interpretado y utilizado unilateralmente por cualquier gobierno que quiera liquidar a sus adversarios o ememigos. La manipulación del término "terrorista" genera mayor confusión y complica una salida justa al conflicto del Medio Oriente.
La radicalización cada vez mayor del Ariel Sharon con el apoyo de EE.UU. intenta arrinconar a Yasser Arafat y su Autoridad Nacional Palestina, lo cual debilita aún más la vía del diálogo y la negociación pacífica de una solución justa y permanente. El apoyo a la Autoridad Palestina entre su población he descendido por el aumento de la ocupación y restricciones de Israel, radicalizando cada vez más a la sociedad palestina a apoyar acciones armadas. Aunque el movimiento Al Yihad cuenta con menos del 6% de apoyo y Hamás es apoyado por un 20% de la población, el liderazgo de Arafat aún sigue siendo respetado por su gestión a favor de la Paz.
La sociedad israelí también está siendo empujada a la radicalización con el discurso político de Sharon y los grupos extremistas que niegan y adversan la creación y consolidación del Estado Palestino. El conflicto se encuentra en un punto tan candente que pese al Estado de excepción declarado por el Gabinete Nacional Palestino prohibiendo portar armas y manifestaciones, al tiempo que arrestaron a más de 100 activistas de Hamas y la Yihad Islámica, el débil equilibrio podría romperse en cualquier momento. Por otro lado, el movimiento oficialista palestino Al-Fatah advirtió que si Israel intenta eliminar o expulsar a su líder, Yasser Arafat, miles de combatientes palestinos se alistarán para la guerra contra ese país.
La ONU tiene el histórico reto de corregir las injusticias y sufrimientos acumulados durante décadas y resolver de raíz un conflicto que no puede acumular mas odio entre dos pueblos hermanos y más sangre inocente. Dos Estados, Israel y Palestina, soberanos realmente, con absoluta continuidad territorial, con respeto, confianza y seguridad de vivir en vecindad sin violencia y con seguridad sostenible.

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