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Medios de comunicación y las candidaturas presidenciales


El ejercicio electoral que vive el país del Norte es un claro ejemplo de que la política es el arte de unificar criterios de gran connotación sin bajar el nivel de tolerancia y la calidad del lenguaje frente a la población. A criterio personal, el principal eje que hasta hoy ha permitido que la situación no se salga de las manos en la política electoral estadounidense, es precisamente el rol protagónico de los medios de comunicación social.

Los panameños no escapamos de la efervescencia política por encontrarnos inmersos en un torneo electoral adelantado. Es en este punto donde el comunicador social debe estar enfocado en aspectos de fondo al momento de emitir sus conceptos ante la opinión pública, razón por la que cualquier tipo de error puede mal interpretarse y colocar en tela de duda la credibilidad no sólo del individuo, sino también del medio que represente.

Los medios televisivos panameños deben procurar no estar sujetos a una descarada imitación de los modelos empleados por las grandes cadenas internacionales, porque como dice un viejo adagio "cada país tiene la aspirina para su propia enfermedad".

En Panamá tenemos problemas que merecen ser objeto cónsono con las expectativas de la población. Es necesario hacer un alto en el camino y explicar, sin cortapisas, los planes de trabajo a lo interno de sus colectivos para que los adherentes estén sintonizados en una misma frecuencia al momento de correr por una candidatura presidencial a nivel nacional.

Son muchos los temas que los medios de comunicación pueden empezar a emitir, en vez de perder el tiempo con estériles programaciones con un contenido tan embrutecedor que nuestras capas populares adoptan una actitud poco receptiva al momento en que se les quiere ofrecer un contenido más profundo. En este sentido, se hace inevitable aplicar una programación con un contenido que aborde temas de gran trascendencia a nivel mundial.

Estamos conscientes que un cambio de contenido en una determinada programación disminuirá los índices de "rating"; pero, la responsabilidad social no tiene precio y a mediano plazo el sector de la población que no tiene acceso al sistema de televisión por cable enriquecerá su acervo cultural, lo que repercutirá positivamente cuando los mismos hagan sus evaluaciones para escoger un profundo análisis, las mejores propuestas a los candidatos en cualquier puesto de elección popular.

Estamos a tiempo de hacer correctivos en cuanto a comunicación social se refiere. Así como los medios de comunicación social en Panamá han sido claros imitadores de algunos modelos anglosajones -pero en asuntos de forma como "realities" y demás tonterías-, imitemos con creatividad los buenos ejemplos fomentando debates cuyos temas promuevan críticas constructivas con fundamento académico sin caer en "shows" políticos, que permitan, tanto a jóvenes como a los adultos, escoger la propuesta que pueda llenar los requisitos para los problemas de gran connotación que atraviesa nuestro querido país.

Finalmente, extendemos un llamado a la reflexión a ciertos medios de comunicación social, pues no podemos generalizar a que hagan un esfuerzo en mejorar parte de su contenido para no cosechar una ignorancia colectiva que resultará perjudicial en el intelecto de una gran parte de la población.

101 años de Panamá América

 
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