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Medios, encuestas y algo más (II)


Nuestra sociedad requiere de un rápido y preciso flujo de información sobre las preferencias, necesidades y comportamiento de sus miembros en tiempos de elección popular. Es en respuesta a esta necesidad crítica de información que la confianza se pone en las encuestas. La intención de estos estudios no es describir a los individuos particulares quienes, por azar, son parte de la muestra, sino obtener un perfil compuesto de la población. Además, la calidad de una encuesta es determinada en gran medida por su propósito y por la forma en que es conducida.
Las encuestas se clasifican por su contenido. Algunas se enfocan en las opiniones y actitudes (como las pre-eleccionarias), mientras que otras se preocupan por características o comportamiento reales (tal como la salud de las personas, vivienda, gastos del consumidor o hábitos de transportación). Por tanto, no hay que olvidar que el hombre y la mujer por naturaleza son entes cambiantes. Cambian y varían en actitudes, necesidades, preferencias, comportamiento, modo de pensar, etc., debido a su conformación mental, psicológica y emocional, tomando en consideración factores internos y externos. Quedarse estático en actitudes y opiniones no le hace gala a la evolución normal del hombre.
En las encuestas actuales para medir tal o cual preferencia eleccionaria, a los encuestados se les debiera combinar preguntas como: "si han oído o leído sobre tal candidato... qué saben sobre él... su opinión... con cuánta firmeza sienten que deben votar por tal candidato y por qué... su experiencia sobre el asunto... y ciertos datos personales que ayudarán al analista a clasificar sus respuestas (tal como edad, género, estado civil, ocupación y lugar de residencia).
Las preguntas pueden ser abiertas ("¿Por qué siente que debe votar así?"), o cerradas ("¿Aprueba usted o desaprueba a tal candidato o gestión gubernamental?"). Los entrevistadores pueden solicitar al participante que evalúe un candidato político o un producto usando alguna escala, o pueden solicitarle que ordene varias alternativas.
La forma en que se hace una pregunta puede afectar mucho los resultados de un estudio. Por ejemplo, una reciente encuesta de NBC/Wall Street Journal hizo dos preguntas muy similares obteniendo resultados muy diferentes: (1) "¿Favorece recortar programas tales como el seguro social, medicare, medicaid y subsidios a agricultores con el fin de reducir el déficit presupuestario?" Los resultados: a favor 23%, opuestos 66%, no opinaron 11%. ¿Favorece recortar las autorizaciones fiscales del gobierno para reducir el déficit presupuestario? Los resultados: a favor 61%, opuestos 25%, no opinaron 14%.
Igualmente, cambios en actitudes o comportamiento de un individuo no pueden establecerse confiablemente con una sola entrevista, algunas encuestas usan un diseño de panel, en el cual los mismos participantes son entrevistados en dos ocasiones o más. Tales son usadas comúnmente durante una campaña electoral.
La metodología de un sodeo es un procedimiento de investigación alternativo a la metodología experimental, cuasiexperimental y observacional, que fue inicialmente desarrollado por psicólogos y sociólogos y ha alcanzado un alto grado de sofisticación.
¿Se debe creer en las encuestas? Al respecto se han presentado discusiones entre quienes defienden la posición de que los resultados de las encuestas son verosímiles y quienes lo niegan, hay quienes dicen que sí lo son, pero modifican significativamente las preferencias del electorado; los últimos argumentan que los resultados de las mismas causan un efecto tal en la población que pueden influir en sus decisiones electorales.
Estas investigaciones han sido objeto de análisis por periodistas, políticos y académicos, algunos de los cuales desearían restringir su difusión e incluso prohibirlas completamente, debido en muchos casos al desconocimiento de sus usos, ventajas y limitaciones. Para ello, se hace necesario un tratamiento refinado del diseño, análisis e interpretación de los datos abordado desde una perspectiva más profunda y orientada de forma más práctica para ser cabalmente aceptada.
Más allá de lo que suceda en los comicios próximos a realizarse, un fenómeno de comunicación masiva le ha dado como nunca una atención y una competitividad a las elecciones de este año. Hay panameños que no conocen a ciencia cierta el nombre de los candidatos, mucho menos sus propuestas; pero la mayoría de los ciudadanos conoce una o más encuestas que favorecen a tal o cual "abanderado" a la presidencia y a qué partido.
La imagen de las encuestas ha desplazado en cierta proporción la imagen del candidato. Se hace necesario poner a esta técnica de estudio en el centro de discusión, en tanto que se pretende usar como instrumento que oficializa opiniones.
Reitero que hay que tener mucho cuidado cuando se publican los resultados de una encuesta. Lo que hace es confundir al electorado que aún no tiene una definición propia y exacta de lo que es votar por un candidato a elección popular.

101 años de Panamá América

 
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