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Mejor prevenir que lamentar


La cuestionada descalificación o remoción del Prof. Juan Jované como director de la Caja de Seguro Social de Panamá, en lugar de poner fin a una controversial situación del gobierno de turno con algunos sectores beligerantes del país; lo que ha provocado es la profundización del problema que se agudiza aún más por la obsequidad e intransigencia de la parte gubernamental de hacer caso omiso a la concertación de un diálogo en que se permitiese al denominado Frente Nacional por la Defensa de la Seguridad Social, ser escuchado y con ello acordar un entendimiento de principio que si bien no determine la conclusión de acuerdos entre los sectores contendientes, a lo menos, permita una tregua y que la huelga prorrogable programada por dicha organización para mañana, no de al traste con la celebración del Centenario de la República, pues los ilustres visitantes encontrarán a un país paralizado y conmovido por una inestabilidad que si ciertamente tiene justificación por el desgobierno existente, tampoco es bueno la imagen que estaríamos "vendiendo" en tan significativa e histórica ocasión.
La falta de visión política y la desmedida prepotencia del gobierno actual de abstenerse tozudamente a un acercamiento con los sectores huelguistas, y las consecuencias negativas que se derivarían de tal actitud, no conllevará a otra cosa que no sea, como gobierno, sepultarles aún más en las críticas y censuras del extranjero visitante hacia un gobierno que les invitó a presenciar ‘in situ’ el nivel de desaprobación que le manifiesta el pueblo.
Este hecho de imagen, es sólo comparable a mi parecer, a la visita que el 11 de junio de 1992, hiciese George Bush padre en procura de ir asegurando su candidatura republicana en los comicios a celebrarse en su país en noviembre de ese año ya que había sufrido un "bajón" en su popularidad a raíz de la invasión armada a nuestro país y consecuentemente la Guerra del Golfo Pérsico y en la que no logró el objetivo deseado, cual era el deponer al entonces presidente de Irak, Sadam Hussein.
En aquella ocasión en Panamá, un elevado número de abyectos, sumisos e incondicionales funcionarios públicos entre los que se contó uno que increíble y ridículamente lo llamó "nuestro Presidente Bush", le prepararon un sainete callejero de corte carnestoléndo y carácter publicitario con el fin de reestructurar su maltrecha imagen política.
Sin embargo, una turba enardecida provocaría un espectacular alboroto frente al Parque Porras, lugar en donde este se presentaría y lo cual, si bien se constituyó en un acto bochornoso, permitió demostrar a los recién llegados, el descontento por el manejo de la política exterior de Bush y la también disconformidad por algunos del gobierno panameño no bien vistos por muchos nacionales.
Si lo que intenta la Sra. Moscoso es tomarse para ella, los actos del Centenario o la simple figuración ante los presidentes visitantes y los representantes de Casas Reales de países europeos, primero deberá ordenar a lo interno, no con amenazas sino parlamentando y evitando por todos los medios que los distinguidos invitados se enteren de cuán sumido está el país en la degradación moral política y la rampante corrupción gubernamental. De no ser así, entonces afrontará los desplantes públicos que seguro no faltarán durante los desfiles patrios del día 3 de noviembre.

101 años de Panamá América

 
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