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Mejor sin Montesinos


¿Por qué no nos conviene que Vladimiro Montesinos se le otorgue asilo político en Panamá?.
Por varias y buenas razones, entre ellas:
Porque es injustificable, pues Montesinos no es un perseguido político, sino más bien un
perseguidor y violador de derechos humanos, líder de la corrupción y el fraude en el Perú. En
este momento es avalado por el gobierno (civiles y militares) de ese país, que lo han declarado
así públicamente y sin ninguna reserva. Por lo tanto nada justifica el otorgamiento de asilo de
ningún tipo al señor Montesinos, pues Panamá quedaría ante el mundo como un país poco serio donde
la ley se adapta a requerimientos e intereses creados.
Montesinos es un ser intrínsecamente perverso, si aún ahora que aún no se le
ha concedido asilo, es acusado en su país de seguir manejando los hilos de la intriga y la corrupción.
¿Quién podrá detenerlo cuando se sienta seguro y asilado en Panamá?. Su presencia interventora se convertirá en una fuente de perturbación en las
relaciones entre los dos países.
La situación anterior puede convertir a Panamá en objetivo de ataques contra
Montesinos, sus propiedades e intereses, por parte de grupos armados que fueron perseguidos por el
ex asesor de inteligencia. Esto agregaría a la tensa situación de vecindad con Colombia que mantenemos
en la actualidad, la no menos difícil situación del Perú, afectando la paz social y la gobernabilidad
de este país, y poniendo en peligro a nuestra población que no tiene vela en este entierro.
Montesinos es acusado de participar en el narcotráfico, narcolavado y el
tráfico de armas. ¿Dejaría de hacerlo al quedarse en Panamá? ¿O continuaría orientando estas
actividades, involucrando más y más a nuestro país en estos menesteres?
¿Se quedaría quieto Montesinos y no metería la mano en la vida interna
nacional? Se dice que ya existe mucho dinero corriendo ilegalmente bajo la mesa en
Panamá, proveniente de las arcas de este señor. ¿No pasará después la factura? ¿No buscará financiar
partidos o candidatos? ¿Inmiscuirse por la vía de la corrupción, coimas, amenazas, videos y
grabaciones encubiertas para influir en la situación interna de Panamá? ¿No sería capaz de
crear su propio cuerpo de seguridad, y usarlo internamente con astucia para asegurar sus intereses?
¿Por qué meter al ratón junto con el queso?.
¿Y qué hay de la imagen externa de Panamá, como paraíso de dictadores,
torturadores y perseguidores como Serrano Elías, Raúl Cedrás y otros?. Tanto se habla de la imagen
del país, que si la basura, las huelgas y los cierres de calles desmejoran el nombre del país, y
desalientan el turismo y las inversiones. ¿Mejorará la imagen del país el asilo a Montesinos?.
Lo dudo. Más bien lo contrario. El país que maneja el Canal, que lanza la idea de la Ciudad del
Saber como centro mundial de conocimiento y cultura, que quiere construir proyectos de impacto
mundial diseñados por Frank Gerry, no puede mantener una vergonzante galería de los monstruos que
desdice de nuestra proclamada vocación de paz. Es más, Panamá debe no sólo negar el asilo sino
propugnar porque el Sr. Montesinos enfrente la justicia y responda por sus crímenes y abusos.
El asilo a Montesinos atentaría contra el convenio anticorrupción. Como
señala el Instituto de Defensa Legal: En el Seminario sobre Probidad y Etica Cívica organizado por
la OEA en noviembre de 1995, en la ciudad de Montevideo, y en la reunión de Bariloche, los Jefes de
Estado y de Gobierno de Iberoamérica concluyeron que el contenido y los alcances del asilo no pueden
ser en ninguna forma vulnerados, pero que tampoco se debe mal interpretar esta antigua institución
del Derecho Internacional Público a fin de encubrir o facilitar que quienes han perpetrado actos de
corrupción eludan la acción de la justicia. En marzo de 1996, los estados de América suscribieron la
Convención Interamericana contra la Corrupción. Este tratado, considerado como el más importante paso
de acción colectiva dado en nuestro hemisferio en la lucha contra lo que el libertador Bolívar llamó
la "peste moral" que quiebra los países y envenena Panamá lo es - a promover y ejecutar acciones
que aseguren la persecución de los implicados en cualquier parte de la región en que se encuentren,
y a prestar la asistencia que el caso requiere para que los actos de corrupción no queden en la
impunidad. Panamá debe desestimar la solicitud de asilo territorial planteado por Vladimiro
Montesinos en el marco de los propósitos de la Convención Interamericana contra la Corrupción.
Panamá debe responder a los países que presionan por el asilo de Montesinos,
que ya se hizo bastante con aceptarlo provisionalmente, y que debe marcharse. Si en la cercana Cumbre
Iberoamericana, de la cual nuestro país es sede, nos presentamos ante los mandatarios que vendrán y
los 1500 periodistas que cubrirán el evento con un Montesinos injustificadamente asilado,
esa será la información que cubrirá el mundo en lugar de otros temas nacionales que más nos
enaltecen.

101 años de Panamá América

 
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