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Mejoremos la educación panameña


Los cambios sustanciales dentro de una sociedad pueden determinarse si son positivos y si, por su contenido, contribuyen en el desenvolvimiento educativo de una nación.

El sistema panameño permitió que profesores europeos y estadounidenses enseñaran un nivel educativo acorde con la realidad que vivía el país. Sin embargo, el deterioro de la educación nacional se inició con la huelga educativa de 1979, anhelando establecer un sistema de enseñanza similar al de Cuba; pero, prevalecieron otros intereses que trastocaron más allá de la verdadera esencia que se tenía para la juventud. Con el tiempo, se lograron mejorar diversas cosas o anomalías dentro de la educación nacional, donde los afectados eran los estudiantes de nivel medio y próximo a graduarse.

Actualmente el nivel es muy bajo comparado con la de los años de 1987 a 1989, donde recibí una ardua y excelente educación, tanto en el Instituto Nacional de Panamá como en el Colegio Benigno Tomás Argote en Boquete Chiriquí. Diferentes profesores mantenían ese principio de que los estudiantes deberían estudiar para tener un excelente grado de conocimiento adecuado con lo que se aprendía; sin embargo, 20 años después, encontramos un nivel de criterios educativos muy bajo por la poca enseñanza que reciben los estudiantes debido a diversos factores: Poca asistencia a clases, un rendimiento deficiente acompañado de altos niveles de fracasos escolares y, sobre todo, intereses políticos dentro del gremio docente a nivel nacional.

Eso demuestra la poca versatilidad con que algunos docentes tienen con los estudiantes. Es entonces cuando podemos cuestionar no solamente a los padres de familia, sino al gremio docente y educando tanto aquí en Panamá como aquellas regiones del interior del país, tal es el caso de Boquete, donde todavía no hay una adecuada preparación técnica-educativa similar a las ciudades de otras naciones del orbe hemisférico. Por años convivimos con los estadounidenses, nos enseñaron sus costumbres y tradiciones, no obstante, no aprendimos la fuente socio-educativa que en ocasiones nos transmitieron.

Cuando le preguntas a un joven sobre fechas históricas, sus conocimientos quedan en el vacío, no las recuerda. Esto demuestra y enseña que Panamá no está avanzando en materia educativa, y naciones como Cuba y Estados Unidos nos ganan porque en esos países se exige tanto al estudiante como al docente una mayor preparación educativa.

Al iniciar este año escolar 2009, es necesario que cada padre de familia, estudiante y docente comprenda que lo esencial es valorar el esfuerzo que se hace en beneficio de la educación, ya que representa una buena inversión.

101 años de Panamá América

 
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