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Mejores niveles de democracia y libertad


Nadie puede negar que el pueblo panameño ha alcanzado un alto nivel en su vida democrática y el fortalecimiento del amor por la libertad en estos últimos 20 años transcurridos, que marcaron el final de una dictadura cruel que pensó que la patria era patrimonio de los militares y los principios constitucionales podían ser pisoteados.

Todo ese lastre de la dictadura cruel ha quedado atrás, muy lejos, luego que los panameños con conciencia de sus derechos y deberes y, sacrificando hasta la vida, lograron que el país retornara a la democracia y a la libertad. Ejemplo elocuente de este cambio trascendental han sido las últimas elecciones celebradas, en las cuales la voluntad popular ha determinado el triunfo de quienes deben regir los destinos de la nación. Antes eran los cuarteles, quienes de “a dedo” imponían los gobernantes que irían a facilitarle la deshonestidad, la corrupción y el desgobierno.

Las elecciones del pasado 3 de mayo se han realizado dentro de un ambiente de civismo, cordura, democracia y hermandad. Los votos escrutados recibieron la mejor atención de los jurados de mesa que evitaron, a toda costa, las prácticas del pasado que tanto daño causaron al país.

En poco tiempo los resultados indicaron al señor Ricardo Martinelli como nuevo Presidente de la República. A él le decimos con mucho respeto que debe tomar el camino de la concertación y de la participación nacional, de manera que Panamá alcance la tranquilidad y el trabajo constructivo, en donde colaboren los mejores, porque no es el momento para el revanchismo, los intereses personales y partidistas; es el momento para que la Patria reciba todos los esfuerzos y desvelos para hacer de ella un país forjado en la libertad, en la democracia y en la justicia social.

El compromiso de cambio para el pueblo representa para el nuevo presidente un deber irrenunciable, porque a lo largo y a lo ancho de la nación, se escuchó su voz enfatizando en los problemas más sensibles que sufre una república que no puede esperar por más tiempo. No podemos defraudar a un pueblo que se volcó a las urnas alentado por promesas de un cambio que debe ser cumplido.

Esperamos que todos los elegidos en la pasada contienda electoral comprendan que el país estará alerta a su gestión, sobre todo a la de aquellos diputados que se han reelegido sin contar con méritos y que han venido constituyendo el desprestigio de la Asamblea Nacional.

101 años de Panamá América

 
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