Mejores salarios y Código de Trabajo
Panamá crece. Tal vez como ningún otro país en América Latina. Pero también crece la inflación, y a niveles nunca antes vistos, fenómeno que se agrava con la pérdida de valor del dólar.
En este escenario, el Presidente de la República ensaya una idea que por lo menos es provocadora en contra del sector privado panameño: suban los salarios por propia cuenta o el Gobierno lo hará mediante ley. La respuesta empresarial no es menos atrevida, y penetra en los territorios del tabú: el aumento salarial debe venir condicionado a una reforma del Código de Trabajo, para flexibilizarlo y pagar según mejore, en cantidad y calidad, la producción.
Las alarmas se disparan, como es lógico. Los sindicatos adictos al poder salen en arenga, y exigen obediencia al Mandatario, sin tocar una letra del Código Laboral; los empresarios advierten que hacer obligatorios los aumentos sería atentar contra la libre empresa, y acusan al Mandatario de provocar una lucha de clases. La mecha está encendida.
La pregunta es impostergable: ¿Por qué el Presidente agita este tema en un momento electoral, cuando por ello mismo resulta tan impertinente? No es que no sea justo, pero en la actual situación el único ganador, en apariencia, es el Mandatario y su partido, quienes parecen manejar una agenda allende el bien común.