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Mejores Tiempos


Hace tres días nos felicitamos por el nuevo año 2004. Y para todos les deseamos mejores tiempos, aun cuando no podemos saber todavía si ya vivimos los mejores. ¿Mejores según qué? Cada uno habla de la feria, como le va en ella. Ahí vienen las discrepancias. Y es así. Los que están en el poder, están en sus mejores tiempos, aunque el país no lo esté. Los que no, no están en sus mejores tiempos; pero luchan y esperan a que voltee la tortilla y lo estén, en el poder, aunque el país tampoco lo esté. En resumidas cuentas serán mejores según nuestras actitudes, porque nadie se hace más joven con el tiempo, sino al revés. Pero si nuestras ópticas y nuestras metas están claras, los tiempos serán mejores.
Los mejores años eran cuando éramos niños y esperábamos el Niño Dios y a los Reyes Magos, no nos teníamos que preocupar de nada ni de nadie y los otros se preocupaban de nosotros, pero no decidíamos nosotros, sino que otro decidían por nosotros. Nos vestían, nos daban de comer, cuidaban de nuestra salud, llevaban a la escuela, nos ayudaban a hacer las tareas, nos defendían ante nuestros profesores y nos tapaban nuestros errores. Mejores tiempos, posteriormente, para algunos cuando estuvimos fuera del país, preparándonos para cambiar este mundo, pero desde lejos. Tiempos de ilusiones y grandes planes, fuera del contexto patrio. Mejores tiempos incluso para muchos, cuando vivíamos en el interior rural, sin tantas complicaciones y en la sencillez y aire puro de nuestra campiña.
En días pasados, en un homenaje a un conocido galeno por sus años de servicio y por sus ejecutorias en su especialidad médica, se puntualizó que una de sus cualidades era aprovechar el tiempo. Que es una rara virtud entre nosotros sin querer exagerar. Porque si algo hacemos bien es perder el tiempo y no importarnos con el tiempo de los demás.
Y nos vienen a la memoria las expresiones ya conocidas: Fugit irreparable tempus (Se nos va el tiempo irremediablemente de las manos). O aquella otra frase de las Sagradas Escrituras: Dum tempus habemus operemur bonum (mientras tengamos oportunidad hagamos el bien). Y muchas otras frases conocidas como O tempora, o mores (Qué tiempos aquellos). O la de Jorge Manrique: "Cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando". Y más adelante nos dice: "Que todo tiempo pasado fue mejor". Y en muchos casos fue peor.
¿Qué es el tiempo? Una duración sucesiva. Esta definición sustituía otra más complicada tomada de los autores griegos. Numerus motus secundum prius et posterius, que vendría a ser como una notación del movimiento según el antes y el después. Exclamó el profeta: "Basta Señor lo que he vivido..." Un tanto pesimista y más optimista fue el anciano Simeón que en su "Nunc dimitis" afirmaba: "Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en pan porque mis ojos han visto al Salvador".
Y al comenzar el año nuevo, que como vemos es año nuevo para algunas culturas porque otras tienen su fecha distinta, pues existe el año nuevo hebreo, el año nuevo chino, el año nuevo ruso, y otros años nuevos basados en otras mediciones. De donde podemos decir que el año nuevo es año relativo por tanto para nosotros y es hora de pensar cuántos de los que comenzamos el año nos preguntemos: ¿lo terminaremos? Algunos amigos cercanos se nos fueron a mitad de año pasado, otros hacia el fin. El tiempo todo lo devora. Edax tempus.
Se suele decir que el tiempo todo lo cura. Time heals everything. En el caso de adaptarse uno a una situación incómoda. En un tiempo se siente uno incapaz pero más adelante, según aquello que decía FAC, el amigo,: "el hombre es un animal de costumbres, incluso se acostumbra a acostumbrarse". Lo que la razón no consigue lo alcanza a menudo el tiempo. Y en el Quijote encontramos aquella frase en labios de Sancho, consolando a su amo, pensativo tras la mala burla que le habían hecho los encantadores a su señora Dulcinea en la mala figura de ala aldeana". "dejando al tiempo que haga de las suyas que es el mejor médico de éstas y de otras mayores enfermedades".
Según la Biblia, que es revelación del Dios trascendente, se abre y se cierra con notaciones temporales: "En el principio creó Dios el cielo y la tierra" (Gén.1,1) "Sí, vengo pronto" (Ap.2,20). Por tanto, en ella no se capta a Dios en abstracto, en su esencia eterna, como sucede en Platón y Aristóteles, sino en sus intervenciones acá en la tierra, que hacen de la historia del mundo una historia sagrada. Por eso puede la revelación bíblica responder a las cuestiones que la conciencia humana, marcada por el devenir se plantea a propósito del tiempo, ya que ella misma es de estructura histórica.
"Que el Año Nuevo, por tanto, agua os de, sin restricciones, y luces sin apagones, y del ruiseñor el canto. Aunque os parezca a vos siempre iguales cada día os traen nueva alegría pues son regalos de Dios".(JJM).

101 años de Panamá América

 
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