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Menores infractores, padres solidarios


Dentro del desorden o crisis generalizada que vive la nación panameña, el caso de los menores infractores, de todo tipo de disposición legal, se ha agudizado. Algunos sectores claman por aumentar las "penas" para estos menores y sobre todo si cometen delitos mayores, se pide que se les procese como adultos.
Con estas dimensiones de profundización del problema, hay que actuar en la línea correctiva y la preventiva. Cuando un joven de 15 ó 16 años mata a mansalva, el caso de rehabilitación seguro que es de pronóstico reservado, pero por qué ese jovencito, ese adolescente llegó a actuar así?
Es muy probable que a partir de los 12 años, por la explosión hormonal de la adolescencia, empezó a desafiar la poca autoridad en su muy probable familia disfuncional, ya habiendo tenido, durante su crecimiento y desarrollo, muchos estímulos en su entorno familiar para no incorporar valores. Empezó con andar en la calle, hacer alguna fechoría instigado por personas mayores que él. Es probable que algunas contravenciones lo llevarán a los juzgados de menores, por lo cual tuvo que integrarse a un supuesto programa de rehabilitación, pero los padres de esa criatura, poca o ninguna sanción de la sociedad organizada, se hicieron acreedores por su falta en la formación de ese niño y siguió degenerando. Soy de la tesis que por las faltas de los menores los padres biológicos, estén o no conviviendo con la criatura, deben ser llamados a responder solidariamente.
Tengo la plena convicción de que, si a una madre y a un padre biológico se le haga responder solidariamente, por ejemplo con trabajo comunitario en jornadas de seis a ocho horas, dos o tres veces a la semana, cuando su vástago ha sido recogido en una "batida" por andar a deshoras en la calle, que cuando el menor sea detenido consumiendo o traficando drogas, en reyertas estudiantiles o de bandas, prostituyéndose, hurtando, robando y a esos padres biológicos se les pongan sanciones solidarias de semanas, meses o años de trabajo comunitario, según la gravedad de la falta, esos padres vigilarán más a sus hijos para que no cometan esas infracciones y dejaremos de oír esa expresión de que "no aguanto a mi hijo o hija" y si en verdad es así, que esos padres concurran a los juzgados de menores o al ministerio de la "Juventud y la Familia" a buscar apoyo, de lo contrario, lo que hagan sus hijos, los harán responsables solidarios.
Entiendo que el problema es complejo, producto de una serie de factores que la sociedad desordenada ha permitido y hasta impulsado, tal como la disfunción familiar, la sociedad de consumo, los antivalores de todas clases promovidos como modas, la permisividad de las autoridades, entre otros, pero no es razón para esperar que un menor se convierta en un malhechor abominable, para entonces actuar con supuestas penas severas que lo único que producirán es un endurecimiento del individuo, que cada día aumentará su sociopatía.
Los estados garantizan derechos a los ciudadanos, pero también les exigen cumplir sus deberes, y en nuestro Estado poco hacemos con la paternidad y maternidad irresponsable.
111 Los hijos de las clases populares serán la carne de presidio del futuro inmediato y mediato, pero los hijos de las clases privilegiadas serán los elementos que desde puestos de liderazgos en el sector público o privado harán todo tipo de felonías contra sus semejantes...
Sé que habrá atenuantes para exigir responsabilidad solidaria de las infracciones de los menores a sus padres, como por ejemplo que una madre soltera, de los sectores marginados, que fue madre a los 14 años y que su vástago a los 14 está cometiendo infracciones, porque esa ciudadana hoy, cuando nació su hijo no tenía lo que se llama "criterio formado", pero también habrá agravantes como que, el "niño mimado" o "la niña mimada" de 15 años, de una familia clase media o alta, esté libando licor o consumiendo drogas en una discoteca a altas horas de la noche.
Los hijos de las clases populares serán la carne de presidio del futuro inmediato y mediato, pero los hijos de las clases privilegiadas serán los elementos que desde puestos de liderazgos en el sector público o privado harán todo tipo de felonías contra sus semejantes, impidiendo que los estados se ordenen y generando más distorsiones, sobre todo en la justicia social.

101 años de Panamá América

 
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