Mensaje confuso de octubre
Agobiado por una avalancha inesperada de muertes, sobrevenidas unas por la aparente manipulación malintencionada de los componentes para fabricar medicinas en la Caja de Seguro Social, y otras debido a la indolencia de las autoridades frente a la que podría llamarse "una verdadera mafia" del transporte, el Gobierno ha decidido, en el segundo caso, tomar medidas en apariencia drásticas, para solucionar de una buena vez el problema del pésimo servicio público de transporte de pasajeros.
Sin embargo, consideramos que se debe ser muy cuidadoso del mensaje que se pretende enviar, al nombrar a un ex militar en la posición de director de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre. Si lo que se busca es poner orden y disciplina, lo primero que debe hacerse es nada más y nada menos que lo que proclama y reclama la Constitución; es decir, cumplir y hacer cumplir la Ley.
No hay nada en la Ley 14 y en la Ley 34 que adicionar; lo que ocurre es que, simple y llanamente, para el sector transportista esas normas no son sino letra muerta.
Fueron precisamente los militares los que sembraron la semilla del actual caos. Con el cuento de entregar a los chóferes "las herramientas de trabajo", es decir, los buses, y luego de un proceso involutivo iniciado por el malogrado Omar Torrijos, aquellos "obreros" del transporte pasaron a ser unos verdaderos mega empresarios, que lograron obtener canonjías de cada uno de los gobiernos que desde entonces se han sucedido en Panamá.
Lo segundo que debe hacer el Gobierno es eliminar los altos subsidios que la sociedad entera les viene brindando a los transportistas, que en nada revierten ese sacrificio fiscal en mejoría del servicio, y por ende, suponemos que el mismo va a parar directamente a los bolsillos de los empresarios del transporte.
Poner orden, cumpliendo y haciendo cumplir la Ley, sería el mejor y menos confuso mensaje que se pudiera enviar. Todos esperamos los cambios.