Mensaje oculto del piropo
"Me gusta echar mis piropos cara a cara a la mujer, y no silbiditos tontos, copiados no sé de quién", (Jorge Negrete, cantante mexicano de rancheras). En los tres últimos años, el Ejecutivo, por un lado, y organizaciones feministas por su cuenta, han presentado diversos proyectos de ley con los que se protege a la mujer del maltrato familiar, de poder ellas registrar el nombre del padre de sus hijos, usar o no el apellido de éste, poder engendrar hijos con total ausencia de la patria potestad por parte del padre, de poner el apellido de ellas a sus hijos, sin necesidad del consentimiento del marido y poder operarse para no tener más hijos. También, en lo político, se han propuesto y aprobado leyes para acentuar la presencia femenina en los partidos políticos, tanto en membresía, en el organigrama directivo y en las candidaturas a elecciones. No hay dudas de que la elección de una mujer a la Presidencia de la República ha sido aprovechada por el resto de las damas y las organizaciones femeninas en particular, haciendo sentir cada vez más su irreversible presencia. En fin, son propuestas que a nuestras abuelas les hubiese escandalizado solamente pensarlas. La última que se presentó tiene como motivación el acoso sexual, incluyendo su primo hermano, el piropo, parte de nuestra herencia hispánica.
Expertos en la materia clasifican el acoso en: verbal, visual o manual. Su derivativo menor, el piropo, es básicamente verbal, aunque cuando las circunstancias lo ameritan la gesticulación ayuda. Qué persigue el piropeador: evidenciar admiración estética, llamar la atención de la dama a la que pretende halagar, o como dijo Pascal: "el corazón tiene sus razones que la razón no conoce". El piropo, según los mencionados expertos, se justifica a sí mismo sin mayores requerimientos.
222No hay dudas de que la elección de una mujer a la Presidencia de la República ha sido aprovechada por el resto de las damas y las organizaciones femeninas en particular, haciendo sentir cada vez más su irreversible presencia.
La escritora francesa, Francois Sagan, dijo: "Si hay algo fastidioso para una mujer, es el maquillarse, vestirse, salir a la calle y escuchar esos terribles piropos, pero hay algo más terrible aún: cumplir con el ritual y no escuchar ninguno". Sagan concluyó: "La ropa que se pone una mujer tiene prioridad para ella, si sabe que hay un hombre interesado en quitársela". Por su parte la escritora Ester Vila, sentenció: "Las mujeres se visten para competir con las otras mujeres, para los hombres, se desvisten..."
Hay inspirados piropos que se han convertido en bumerang con toques humorísticos, como le ocurrió al caballero que al ver a una dama toda vestida de blanco, le dijo: "Doctora, cómo me gustaría tener un accidente para que usted me curara". A lo que ella replicó: "Pues, mire que su accidente sería muy extraño, puesto que yo soy partera".
La historia universal del piropo registra casos increíbles con consecuencias no previstas en los que entran en juego factores colindantes, como la poesía. Esto se hizo más que nunca evidente, cuando el poeta cubano José Angel Buesa, en ocasión de un encuentro amoroso, la dama se quedó dormida teniendo como única indumentaria, un collar de perlas, que, en la década del "40, era la joya predilecta de las habaneras. Buesa se inspiró e improvisó el hermoso poema: "La Dama de las Perlas", el cual obsequió a la circunstancial musa, quien hizo evidente su emoción, en grado superlativo. En ocasión de otro encuentro similar en sus detalles, exceptuando la dama, el bardo rememoró el poema y se lo obsequió, provocando igual gran reacción emotiva. Ante el ascendente éxito del "hit parade" poético, al poeta se le fue la mano y al término de unos meses, había entregado copia a una media docena de halagadas damas. El filósofo del parque, suele decir: "Desconfía de la mujer que sea capaz de guardar un secreto, una mujer así sería capaz de cualquier cosa". Lo que tenía que ocurrir ocurrió y las damas, quienes sin saberlo estaban vinculadas en las cuentas del collar de perlas, demostraron que eran muy femeninas y muy comunicativas. Buesa se tuvo que exilar bien lejos de La Habana, por varios meses, durante los cuales evitó a las mujeres que se adornaban con collares de perlas.
La actriz María Félix, como buena mexicana, justificaba el piropo y en su biografía narró que el mejor de todos fue el que le obsequió un maletero del aeropuerto de Madrid, quien le dijo: "Usted es la única mujer que he visto que tiene los ojos más grandes que los pies".
Ello explica que hasta el momento no existan decisiones tomadas. Pero, independientemente de que se realicen o no proyectos en dicha región, los estudios realizados permitirán al Estado definir políticas para mejorar las condiciones de sus pobladores. ¡Cómo puede alguien oponerse a esto!
Finalmente, instamos al ingeniero Esquivel a ilustrarse de los esfuerzos que miles de panameños hacemos cada día para cumplir cabalmente con el mandato constitucional de la República de hacer del Canal de Panamá, una empresa eficiente y rentable, con funcionamiento continuo y de manera segura.
Atentamente,
Stanley Muschett I
Gerente de Administración Ejecutiva.
Expertos en la materia clasifican el acoso en: verbal, visual o manual. Su derivativo menor, el piropo, es básicamente verbal, aunque cuando las circunstancias lo ameritan la gesticulación ayuda. Qué persigue el piropeador: evidenciar admiración estética, llamar la atención de la dama a la que pretende halagar, o como dijo Pascal: "el corazón tiene sus razones que la razón no conoce". El piropo, según los mencionados expertos, se justifica a sí mismo sin mayores requerimientos.
222No hay dudas de que la elección de una mujer a la Presidencia de la República ha sido aprovechada por el resto de las damas y las organizaciones femeninas en particular, haciendo sentir cada vez más su irreversible presencia.
La escritora francesa, Francois Sagan, dijo: "Si hay algo fastidioso para una mujer, es el maquillarse, vestirse, salir a la calle y escuchar esos terribles piropos, pero hay algo más terrible aún: cumplir con el ritual y no escuchar ninguno". Sagan concluyó: "La ropa que se pone una mujer tiene prioridad para ella, si sabe que hay un hombre interesado en quitársela". Por su parte la escritora Ester Vila, sentenció: "Las mujeres se visten para competir con las otras mujeres, para los hombres, se desvisten..."
Hay inspirados piropos que se han convertido en bumerang con toques humorísticos, como le ocurrió al caballero que al ver a una dama toda vestida de blanco, le dijo: "Doctora, cómo me gustaría tener un accidente para que usted me curara". A lo que ella replicó: "Pues, mire que su accidente sería muy extraño, puesto que yo soy partera".
La historia universal del piropo registra casos increíbles con consecuencias no previstas en los que entran en juego factores colindantes, como la poesía. Esto se hizo más que nunca evidente, cuando el poeta cubano José Angel Buesa, en ocasión de un encuentro amoroso, la dama se quedó dormida teniendo como única indumentaria, un collar de perlas, que, en la década del "40, era la joya predilecta de las habaneras. Buesa se inspiró e improvisó el hermoso poema: "La Dama de las Perlas", el cual obsequió a la circunstancial musa, quien hizo evidente su emoción, en grado superlativo. En ocasión de otro encuentro similar en sus detalles, exceptuando la dama, el bardo rememoró el poema y se lo obsequió, provocando igual gran reacción emotiva. Ante el ascendente éxito del "hit parade" poético, al poeta se le fue la mano y al término de unos meses, había entregado copia a una media docena de halagadas damas. El filósofo del parque, suele decir: "Desconfía de la mujer que sea capaz de guardar un secreto, una mujer así sería capaz de cualquier cosa". Lo que tenía que ocurrir ocurrió y las damas, quienes sin saberlo estaban vinculadas en las cuentas del collar de perlas, demostraron que eran muy femeninas y muy comunicativas. Buesa se tuvo que exilar bien lejos de La Habana, por varios meses, durante los cuales evitó a las mujeres que se adornaban con collares de perlas.
La actriz María Félix, como buena mexicana, justificaba el piropo y en su biografía narró que el mejor de todos fue el que le obsequió un maletero del aeropuerto de Madrid, quien le dijo: "Usted es la única mujer que he visto que tiene los ojos más grandes que los pies".
Ello explica que hasta el momento no existan decisiones tomadas. Pero, independientemente de que se realicen o no proyectos en dicha región, los estudios realizados permitirán al Estado definir políticas para mejorar las condiciones de sus pobladores. ¡Cómo puede alguien oponerse a esto!
Finalmente, instamos al ingeniero Esquivel a ilustrarse de los esfuerzos que miles de panameños hacemos cada día para cumplir cabalmente con el mandato constitucional de la República de hacer del Canal de Panamá, una empresa eficiente y rentable, con funcionamiento continuo y de manera segura.
Atentamente,
Stanley Muschett I
Gerente de Administración Ejecutiva.