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Mentiras políticas sobre libre comercio


Cualquier político que se opone al libre comercio está en contra de los intereses de la gente. Alegan estar "protegiendo puestos de trabajo" o a los "pequeños agricultores", pero sus argumentos en contra del libre comercio son falsos.
El Congreso de Estados Unidos (EU) promulgó en 1930 la Ley Smoot-Hawley, imponiendo aranceles para "proteger" los empleos. Así comenzó una guerra arancelaria mundial que hizo desaparecer prácticamente todos los empleos en este país que dependían de la exportación o importación de materias primas. Esa ley convirtió la caída de la Bolsa en la Gran Depresión, cuando millones de obreros y agricultores desempleados vagaban por las calles.
La depresión fue aún peor en Alemania, donde la gente, desesperada, apoyó a Hitler, quien comenzó la II Guerra y, entonces, fue el auge industrial de la guerra lo que les dio trabajo a los norteamericanos desempleados.
Supuestamente, aprendimos algo el desastre de Smoot-Hawley. Después de la Segunda Guerra se logró el GATT para fomentar el libre comercio internacional. Eso impulsó el intercambio que ha hecho al mundo más próspero, más seguro y más pacífico. El libre comercio había sido prohibido bajo el imperio comunista porque la planificación central no podía obtener y manejar la información. El presidente Clinton sabía que si no se firmaba un TLC para crear más puestos de trabajo en México, los mexicanos se vendrían a trabajar a EU. Bush, apenas llegó a la Casa Blanca, violó los acuerdos comerciales para imponer un arancel al acero importado, aumentando el costo de la industria nacional que utiliza acero y aumentando el precio a los consumidores de todo lo que usa ese metal. El candidato Kerry promete impedir que se pierdan puestos de trabajo en EU, pero no explica cómo.
Las barreras al intercambio comercial protegen los peores puestos de ayer, en lugar de ayudar a los trabajadores a entrenarse para laborar en las industrias emergentes.
EU ha perdido decenas de miles de empleos en la industria de dulces y caramelos porque las empresas mudaron sus instalaciones al exterior, donde compran azúcar barata.
El secreto es que los bajos costos (y, por lo tanto, precios bajos) crean empleo. Cuando Henry Ford diseñó el Modelo T, puso a los autos al alcance del ciudadano promedio y la industria automotriz se convirtió en una inmensa fuente de trabajo.
La productividad y la eficiencia no sólo permiten a la gente disfrutar más la vida, sino que permite invertir en la protección del medio ambiente. Los lugares más peligrosos para las aves y los mamíferos son los países muy pobres, donde mil millones de personas tratan de alimentarse cazando y quemando los campos para luego sembrar. La próxima vez que oiga a un político prometerle que protegerá su empleo, contéstele que él se debe buscar un trabajo verdadero.

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