Merkel tiene razón
En el tema del abuso sexual de sacerdotes católicos contra menores, la iglesia ha encarado el problema con responsabilidad y la opinión publica mundial espera la publicación de la carta que al respecto ha elaborado su Santidad, Benedicto XVI. Sin embargo, la Canciller alemana Ángela Merkel ha dicho recientemente que sobre este asunto la transparencia y la responsabilidad va más allá de lo aceptado por la iglesia, en una alusión tácita a otros sectores de la sociedad que no han tenido ni la decencia ni la valentía de denunciarlo. En la iglesia sólo se ha expresado de manera dramática un mal que se realiza a gran escala y donde pederastas de todo tipo siguen ensañándose contra la niñez indefensa. Merkel hizo visible que la responsabilidad en este asunto es general y a diario se sabe que muchos niños son víctimas de esas atrocidades. El Estado debe hacer énfasis en las medidas dirigidas a proteger a la niñez y castigar a los enfermos y viciosos que hacen de esa agresión una forma de vida, que marca a las víctimas para siempre. Es posible que debido a la responsabilidad moral de la Iglesia para con la sociedad, las comprobadas agresiones de sacerdotes asombren, pero no es menos cierto que se trata de un mal social que pone en riesgo a los sectores más vulnerables de la sociedad, y amén del compromiso que tiene toda la ciudadanía en el tema, ningún sector debe obviar la responsabilidad que le atañe al respecto.