Mesura y tacto
El debatido problema actual sobre derechos posesorios y los propósitos de una ley que constituye una desilusión y hasta una burla para miles de personas que esperaban la prometida titulación gratuita, hace imperativo que los señores integrantes de la Asamblea Nacional de diputados actúen con prudencia para no colocar al país sobre un barril de pólvora.
Nosotros estamos colocados en las antípodas de incitar a la violencia, pero presentimos que nos podríamos ver expuestos a ella. Nada hay tan celosamente defendido por el hombre, como su arraigo. Y son miles los hogares con abuelos, hijos y nietos que se están sintiendo al borde del desarraigo si su actual situación es alterada después de años de estar ocupando un terreno con ánimo de señor y dueño y sin haber tenido jamás acto alguno, ni siquiera de amenaza de perturbación en el goce pacífico de su suelo, tal como les está ocurriendo ahora.
El tacto se hace imperativo en el presente momento porque la desesperación, desventuradamente, es mala consejera.