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Metamorfosis del contador


El sector servicios de nuestra economía depende de comerciantes nacionales y extranjeros que utilizan la envidiable posición geográfica panameña y los recursos disponibles en la plaza. De particular importancia para el desarrollo de dicho sector ha sido la disponibilidad de contadores públicos, quienes por el carácter internacional de la economía nacional siempre han gozado del respaldo de las principales empresas de auditoría del primer mundo. Sin embargo, esa influencia viene también acompañada de los vaivenes que sufren dichas empresas por el dinamismo económico mundial.
En los años sesenta y setenta, las empresas auditoras se consolidaron y convirtieron en instituciones globales, con presencia directa o indirecta en casi todos los países de mundo. Lo hicieron para estar de la mano con sus clientes, quienes se volcaron a una carrera por conquistar nuevos mercados. Pero en los ochenta y noventa, los auditores comenzaron a ofrecer a su clientela cautiva, servicios diferentes a los tradicionalmente relacionados con auditoría, como, por ejemplo, consultoría. Pero con el tiempo, el negocio de auditoría fue sobrepasado con creces por la nueva actividad de asesoraría administrativa, financiera y operativa. Hoy en día, las empresas auditoras denominadas "Cinco Grandes" son conglomerados cuyos ingresos por servicios de auditoría no alcanzan siquiera el 30% del total.
Como si la anterior metamorfosis fuera poca, recientemente comenzaron a incursionar también en la prestación de servicios legales. Aunque en algunos países, como los Estados Unidos, han tenido problemas con los colegios de abogados y no han podido prestar formalmente servicios jurídicos (a pesar de que han estado contratando abogados, tanto recién graduados como experimentados profesionales), en otros países, como Inglaterra y Francia, han adquirido firmas de abogados reconocidas internacionalmente.
Pero no todo es color de rosas para estos conglomerados de auditores, consultores y abogados. Por ejemplo, la Comisión de Valores de los Estados Unidos ha manifestado preocupación por la incidencia de estas nuevas actividades sobre la de auditoría. En particular, se cuestiona el nivel de independencia que puede tener la opinión de un auditor que sabe que la empresa auditada goza también de asesoría de su propia firma en asuntos legales y otros. El problema es que todos los inversionistas, ya sean grandes o pequeños, institucionales o individuales, cuentan con que las cifras auditadas que publican las empresas en las que invierten o a las cuales prestan dinero han sido preparadas sobre reglas homogéneas y son veraces, exactas, y no omiten información de importancia. ¿Se plantea un potencial conflicto de interés cuando quien audita es quien presta el servicio sujeto al áudito?
En Panamá están representadas las "Cinco Grandes", todas prestan servicios de consultoría y al menos una ya está prestando servicios legales con su nombre de pila. Aunque las autoridades panameñas competentes no han manifestado posición alguna sobre estas tendencias, es inevitable que lo hagan, por lo cual los interesados deben iniciar un debate abierto al respecto para definir el curso que seguiremos.


101 años de Panamá América

 
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