Mi despedida
Con un sentimiento especial los invitamos hace tres años a mi toma de posesión que fue el punto de partida de mi carrera en Panamá, y hoy día a un acto de despedida, el cual constituye el punto final de mi carrera diplomática.
Conocí Panamá en mi adolescencia; el manual de geografía de la escuela secundaria me enseñó que Panamá es un país que liga dos continentes, y cuyo Canal comunica dos océanos. En enero de 1964, un grupo de jóvenes patriotas panameños fueron asesinados por soldados norteamericanos cuando trataban de levantar la bandera nacional en su propio territorio.
Yo, como un joven estudiante, participé en las grandes manifestaciones en Beijing, desafiando un riguroso frío de pleno invierno, en solidaridad a la justa lucha del pueblo panameño por defender la soberanía. Desde aquel entonces, yo soñaba conocer este hermoso país y este heroico pueblo. Por fin conseguí llegar a Panamá en el último período de mi carrera diplomática, y pasar 1200 días compartiendo el calor natural y humano con ustedes.
Me voy contento porque he cumplido satisfactoriamente mi misión, me voy feliz, llevando conmigo la inmensa amistad y mucho cariño de ustedes, dignos y verdaderos representantes del pueblo panameño; me voy con pesar porque Panamá aún no tiene relaciones diplomáticas con mi país; me voy con un sentimiento de endeudamiento con ustedes, porque tengo buenos proyectos pendientes por materializar en un mejor momento; me voy con plena confianza de que China, país miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que siempre representa los intereses de las naciones en vía de desarrollo, debe ser reconocido; país como China, miembro de la OMC, sexta potencia económica mundial y quinto país en el comercio internacional, debe ser reconocido; país como China, uno de los mayores usuarios del Canal de Panamá y uno de los mayores exportadores en la Zona Libre de Colón, debe ser reconocido; país como China, cuya colonia aumenta con el desarrollo de Panamá y cuya cultura se integra con la panameña, debe ser reconocido; país como China que mantiene siempre su simpatía y solidaridad a la justa lucha del pueblo panameño por la recuperación de su plena soberanía, debe ser reconocido; país es país, provincia es provincia, isla es isla. Yo creo que el pueblo panameño no permitiría que la isla de Taboga fuera independiente, he aquí la razón sobre la cual nosotros insistimos en el principio de “una sola China”.
Amigas y amigos, me voy a otro hemisferio, pero guardo buen recuerdo del Casco Antiguo, Amador, Miraflores, Boquete, Cerro Punta, Bocas del Toro, del Guayacán, la pollera y la rana dorada.
La amistad borra la distancia geográfica. Un viejo diplomático chino les extrañará siempre.
¡Buena Salud!, bella fortuna e inmensa felicidad para todos nosotros.
¡Muchas gracias!
(El autor fue Representante de la Oficina de Desarrollo Comercial Chino-Panameño.)
Conocí Panamá en mi adolescencia; el manual de geografía de la escuela secundaria me enseñó que Panamá es un país que liga dos continentes, y cuyo Canal comunica dos océanos. En enero de 1964, un grupo de jóvenes patriotas panameños fueron asesinados por soldados norteamericanos cuando trataban de levantar la bandera nacional en su propio territorio.
Yo, como un joven estudiante, participé en las grandes manifestaciones en Beijing, desafiando un riguroso frío de pleno invierno, en solidaridad a la justa lucha del pueblo panameño por defender la soberanía. Desde aquel entonces, yo soñaba conocer este hermoso país y este heroico pueblo. Por fin conseguí llegar a Panamá en el último período de mi carrera diplomática, y pasar 1200 días compartiendo el calor natural y humano con ustedes.
Me voy contento porque he cumplido satisfactoriamente mi misión, me voy feliz, llevando conmigo la inmensa amistad y mucho cariño de ustedes, dignos y verdaderos representantes del pueblo panameño; me voy con pesar porque Panamá aún no tiene relaciones diplomáticas con mi país; me voy con un sentimiento de endeudamiento con ustedes, porque tengo buenos proyectos pendientes por materializar en un mejor momento; me voy con plena confianza de que China, país miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que siempre representa los intereses de las naciones en vía de desarrollo, debe ser reconocido; país como China, miembro de la OMC, sexta potencia económica mundial y quinto país en el comercio internacional, debe ser reconocido; país como China, uno de los mayores usuarios del Canal de Panamá y uno de los mayores exportadores en la Zona Libre de Colón, debe ser reconocido; país como China, cuya colonia aumenta con el desarrollo de Panamá y cuya cultura se integra con la panameña, debe ser reconocido; país como China que mantiene siempre su simpatía y solidaridad a la justa lucha del pueblo panameño por la recuperación de su plena soberanía, debe ser reconocido; país es país, provincia es provincia, isla es isla. Yo creo que el pueblo panameño no permitiría que la isla de Taboga fuera independiente, he aquí la razón sobre la cual nosotros insistimos en el principio de “una sola China”.
Amigas y amigos, me voy a otro hemisferio, pero guardo buen recuerdo del Casco Antiguo, Amador, Miraflores, Boquete, Cerro Punta, Bocas del Toro, del Guayacán, la pollera y la rana dorada.
La amistad borra la distancia geográfica. Un viejo diplomático chino les extrañará siempre.
¡Buena Salud!, bella fortuna e inmensa felicidad para todos nosotros.
¡Muchas gracias!
(El autor fue Representante de la Oficina de Desarrollo Comercial Chino-Panameño.)