Mi energía o fuerza vital (I)
Quisiera hablarte sobre la "energía", entendida como Gracia, Amor, Iluminación, Fortaleza, Presencia de Dios en uno. Esta fuerza divina y humana, esencialmente vital que está en nosotros es motivo de codicia de las tinieblas. El fin del mal es arrancarte esa energía y dejarte vacío, inerte, sin fuerzas, sin vitalidad, sin ganas de vivir, de amar, de entregarte a los demás, de servir. La clave está en nunca dejar que esa energía se te sea arrebatada. Hay que defenderla a toda costa. Por eso la vigilancia continua.
Hay que orar, estar en paz con Dios, practicar la meditación, respetar el silencio y no usar palabras ociosas, evitar los vicios, no hacer daño a nadie, no cultivar el rencor, ni tampoco el resentimiento, inclusive saber qué alimentación tomar, hacer ejercicio físico... Saber respirar, buscar la armonía interior, no odiar... No fabricar "mala energía... (rencores, envidias, baja autoestima, etc.), porque se intentará "comer" la buena energía. Evitar las obsesivas preocupaciones que siempre se centran en posesiones de las cuales uno tiene miedo de perder. Por eso la conciencia de que "uno en verdad no tiene nada" y por eso no hay nada que perder es muy sana.
Debe existir una seria disciplina en cuanto a la meditación diaria, que debe componerse de una larga en la mañana y tener durante el día, unos tres momentos pequeños de meditación. Por lo que interrumpir la acción durante varias veces al día y orar ayuda mucho a tener sabiduría y paz. Eso le da sentido a tu vida y la impregna de sabiduría. Te permite además recobrar la energía. Por otro lado, "estar alerta", realmente despierto, siendo consciente de tus emociones y pensamientos y viviendo el presente eso te da vida.
(Sigue próxima entrega).