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Mi energía o fuerza vital (II)


Es hermoso en la meditación y contemplación centrarte en el misterio del Cristo Total y dialogar en El con todas las criaturas que "tú veas o contemples" en la meditación. Recordar que en Cristo está todo y entras en comunión con todo en la oración y meditación y, por supuesto, que en la acción evangelizadora. No podemos separar al Cristo de todo.

Nunca podremos tener un diálogo personal y privado con Dios, como si no existieran los seres humanos y la creación, ya que todos estamos involucrados en la misma realidad, injertos en el Cuerpo de Cristo. No hay una salvación exclusivamente personal, ya que por nuestra conexión vital con todo hay una relación que hace que todo lo mío repercuta en los demás y viceversa.

En esta contemplación y comunión con Cristo, es de resaltar la unión que uno experimenta con todos los que sufren en el mundo, que están en el corazón de Cristo. Yo creo que uno puede aliviar el "dolor de Dios y del próximo", no sólo en la acción concreta, sino en la oración profunda, donde uno entra en comunicación con el Corazón de Cristo y desde allí "consuela a Dios".

Algo muy práctico es repetir oraciones breves, "jaculatorias", que te ayudan a concentrarte y te permiten dialogar íntimamente con el Señor. Yo creo que podemos "consolar a Dios" desde la oración profunda; "Calmar el dolor de Dios", porque de una "manera misteriosa" Dios sufre.

(Sigue el próximo sábado).

101 años de Panamá América

 
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